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10 años después del rescate emocional de los 33 mineros atrapados en Chile

El 13 de octubre, mil millones de telespectadores de todo el mundo siguieron por televisión el rescate más grande y exitoso de la historia de la minería.

10 años después del rescate emocional de los 33 mineros atrapados en Chile

10 años después del rescate emocional de los 33 mineros atrapados en Chile

El colapso de la mina San José ocurrió el jueves 5 de agosto de 2010, con 33 mineros atrapados a una profundidad de 720 metros durante 69 días. El yacimiento, situado en el municipio chileno de Caldera, a 30 km al noroeste de la ciudad de Copiapó, fue explotado por la empresa San Esteban Primera S.A.

Entre 5 y 8 horas después comenzó el primer intento de rescate. Mientras intentan llegar a la cima a través del pozo de ventilación, los mineros intentan escapar del encierro usando las escaleras de emergencia. En algún momento se cortan a sí mismos. La compañía no completó la construcción.

Poco a poco los parientes llegan a la obra. El Campamento Esperanza tendrá 3.000 habitantes.

Un segundo deslizamiento ocurrió en la tarde del sábado 7 de agosto, y destruyó la posibilidad de escape a través del tubo de ventilación. Los mineros estaban completamente aislados. El gobierno de Sebastián Piñera decidió suspender la operación de rescate, pero la protesta de las familias dio lugar a un nuevo intento, dirigido por el ingeniero André Sougarret y coordinado por el Ministro de Minas, Laurence Golborne, utilizando máquinas perforadoras pesadas.

El domingo 22 de agosto, 17 días después del accidente, los mineros fueron encontrados. El presidente Piñera mostró la famosa nota: “Estamos bien en el refugio los 33”, escrita de puño y letra por el minero José Ojeda. En esa época se habían organizado para racionar los muy escasos alimentos, potabilizar el agua y mantener un espíritu de solidaridad que les permitía mantener el optimismo y la convivencia.

El 26 de agosto se tomaron las primeras fotos de los 33, con saludos a las familias y el canto del himno chileno.

La salvación final, bautizada como el Plan de San Lorenzo (por el santo patrón de los mineros), tenía tres planes simultáneos. Cada una de ellas – A, B y C – fue llevada a cabo por fuertes equipos de perforación. La segunda perforación se hizo con una máquina Schramm T-130 de la compañía americana Geotec. Comenzó a funcionar el 3 de septiembre y su objetivo era llegar a un taller cerca del refugio, que se encontraba a una profundidad de 620 metros. Con paciencia, a una velocidad de 20 metros cada 24 horas, pudo llegar a su destino. Finalmente sería el camino a la superficie. El sábado 9 a las 8:05 llegó al taller.

Para traerla de vuelta, una cápsula de hierro de 3,95 metros de alto y 51 centímetros de ancho llamada Phoenix 2 fue construida por consejo de la NASA. El 12 de octubre a las 23:19, Manuel González, el primero de los seis rescatadores que habían participado en la operación, bajó. El orden en el que la cápsula debía llevarlos a la superficie se estableció en un protocolo de rescate submarino. Primero, los que estaban mejor físicamente. Luego el más débil. Y finalmente el más fuerte psicológicamente.

La primera persona que respiró el aire de la noche fue Florencio Avalos de 31 años. Lo hizo el 13 de octubre a las 00:10. El viaje a través de las rocas duró unos 40 minutos. Había estado atrapado durante 68 días, 9 horas y 5 minutos. El último, Luis Urzúa, de 54 años, apareció el 13 de octubre a las 21:56. A los 69 días, 6 horas y 51 minutos, es la persona que más tiempo ha estado bajo tierra.

Mil millones de espectadores en todo el mundo vieron el rescate de los 33 mineros en la televisión. Mil millones de personas recuerdan este martes el mayor y más exitoso rescate en la historia de la minería mundial.