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40 años después del Premio Nobel de la Paz de Adolfo Pérez Esquivel

En su discurso, se negó a tomar la distinción como un logro personal, pero la atribuyó a "los pueblos de América Latina".

40 años después del Premio Nobel de la Paz de Adolfo Pérez Esquivel

40 años después del Premio Nobel de la Paz de Adolfo Pérez Esquivel

En un día como hoy, pero en 1980, Argentina recibió su cuarto y penúltimo Premio Nobel de manos del activista Adolfo Pérez Esquivel.

Pérez Esquivel nació en el barrio de San Telmo de Buenos Aires y se graduó como pintor y escultor en la Universidad Nacional de La Plata (en el 67 hizo una estatua de Gandhi). Jugó un papel fundamental en la última dictadura argentina y su rechazo no violento.

Pérez Esquivel tiene profundas raíces cristianas y siempre ha estado comprometido con la lucha contra la injusticia con métodos no violentos. En 1973, en un momento en que la inestabilidad democrática era palpable en América Latina, fundó el periódico Paz y Justicia.

En ella difundió sus propias ideas y continuó tomando medidas para defender los derechos humanos.

Ya en plena dictadura argentina, fue el nexo que financió a las organizaciones populares con las víctimas de los abusos de las autoridades estatales. Tal activismo político llevaría a Pérez Esquivel a ser arrestado y torturado en agosto de 1977.

Según él, estuvo muy cerca de ser víctima de los conocidos “vuelos de la muerte”. Luego pasó 14 meses en prisión y, después de su liberación, otros 14 meses bajo vigilancia.

El 10 de diciembre de 1980, en Oslo (Noruega), Pérez Esquivel fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz por su labor al servicio de la paz y la justicia, movimiento que ayudó a fundar y que hoy está presente en países como Costa Rica, Chile, Brasil, Nicaragua, México, El Salvador, etc.

“Con humildad me presento ante ustedes para recibir el alto honor que el Comité y el Parlamento del Premio Nobel otorgan a quienes han dedicado sus vidas a la paz, la promoción de la justicia y la solidaridad entre los pueblos. Quisiera hacer esto en nombre de los pueblos de América Latina, y de manera muy especial en nombre de mis hermanos y hermanas, que son los más pobres y los más pequeños, porque son el pueblo más amado por Dios. En su nombre, en nombre de mis hermanos indígenas, agricultores, trabajadores, jóvenes, los miles de religiosos y hombres de buena voluntad que, renunciando a sus privilegios, comparten la vida y el camino de los pobres y que luchan por construir una nueva sociedad”, comenzó su discurso de aceptación.

A la edad de 88 años, Adolfo Pérez Esquivel, como Presidente Ejecutivo del Servicio de Paz y Justicia de Argentina, continúa su activismo social para la protección de los derechos humanos.

Como dijo cuando recibió el Premio Nobel a la edad de 44 años, Pérez Esquivel sigue “decidido a redoblar sus esfuerzos en la lucha por la paz y la justicia, ya que la paz sólo es posible como fruto de la justicia”.