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El gobierno apunta a los dólares de la cosecha bruta, ¿será tan buena como espera?

Por un lado, el gobierno busca detener la salida de dólares con restricciones en el mercado de cambio. Por otro lado, anuncia medidas para tratar de obtener divisas de las exportaciones. Ambas están diseñadas para aguantar hasta la cosecha bruta. Pero hay una alta probabilidad de que no tengamos una buena temporada.

El gobierno apunta a los dólares de la cosecha bruta, ¿será tan buena como espera?

El gobierno apunta a los dólares de la cosecha bruta, ¿será tan buena como espera?

El dólar es una vez más una discusión diaria en Argentina. Con los obstáculos a la compra de cuotas y la refinanciación de la deuda corporativa, el gobierno ha tomado una medida para detener la salida de divisas. Lo que se está discutiendo estos días es la entrada de los billetes verdes en las reservas magras del Banco Central (BCRA).

En este contexto, el ejecutivo anunció una reducción temporal de las retenciones sobre la soja y otros productos exportables. De esta manera, esperan que se libere la venta, aunque sea parcial, de los 17,4 millones de toneladas de grano que actualmente encuentran refugio en los silos. Recordemos que las exportaciones agrícolas son ahora la única fuente de dólares reales que tiene nuestro país.

Sin embargo, tanto las restricciones en el mercado de divisas como las reducciones temporales de los impuestos a la exportación son medidas temporales. El objetivo del gobierno es reducir las tensiones del tipo de cambio y evitar una depreciación repentina del dólar oficial. Con este fin, está tratando de ganar tiempo hasta la introducción de dólares de “cosecha récord” a partir de abril del próximo año. Con estas monedas, el gobierno espera que el balance del banco central se fortalezca, lo que reducirá la presión sobre el mercado de divisas.

Pero esta suposición del gobierno nacional puede ser un poco optimista. Miguel Fusco, doctor en economía, director del Programa de Gestión Integrada de Riesgos Agrícolas (ProGIRA-FCE-UBA) y especialista agrícola de AON Reinsurance, dio a Filo.News su opinión sobre las perspectivas climáticas para la próxima cosecha y compartió con nosotros sus impresiones.

El informe, preparado por el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia, monitoriza las corrientes atmosféricas. “El instituto hace registros trimestrales. Para los cultivos gruesos (especialmente la soja y el maíz), lo que sucede en diciembre y enero es muy importante, es donde se encuentran sus períodos críticos, y determina en gran medida los rendimientos de los cultivos”, explica Miguel.

Según la publicación (de fecha 18.09.20), hay una probabilidad del 74% de que las condiciones atmosféricas estén en línea con las condiciones de La Niña. ¿Qué significa esto? “La Niña” es un patrón con menos precipitaciones de lo normal. Esto no significa necesariamente que habrá una sequía, sino que hay una alta probabilidad de que llueva menos que el promedio. Entonces puede o no ser grave, puede tener más impacto en un lugar que en otro”, advierte Fusco.

Con estos datos, cree que hay altas probabilidades de que, cuando lleguen, la producción de granos no coincida con los niveles históricos. Por eso explica que “hay que empezar a pensar en planes alternativos, en el sentido de que no hay menores probabilidades de que sea Niña, y cuando eso ocurra, los dólares serán menores y el PIB será menor. Hay que decir que se cuentan los granos cuando se pasa por la cosechadora”.

Una cosecha peor de lo esperado significa menos dólares de lo esperado. Añade a esto el problema de que “una vez que tienes los granos, el segundo argumento es que los productores quieren liquidarlos. Se trata de crear incentivos de mercado para liquidar a los productores, porque los granos son de su propiedad”, dice, refiriéndose al debate que forma parte de la vida cotidiana del ejecutivo nacional.

Para Miguel, el dilema de la liquidación implica decisiones completamente racionales: “El agricultor se queda con el grano porque la próxima temporada, en el momento de la siembra, muchos de sus insumos están valorados en dólares. Si hoy acuerda un dólar a 50 pesos, ¿qué haré con estos pesos? Si tengo que comprar insumos, compro menos, sobre todo si el tipo de cambio se dispara en el medio. Así que intentan tener un activo físico ligado al dólar. El problema viene de este lado, no es un problema de especulación o no especulación. El problema no es de especulación o de no especulación, es un problema de cobertura de precios y de cobertura del valor de los granos.

El activo vinculado al dólar que da cobertura al productor hasta la próxima cosecha es el grano.

“La diferencia en el tipo de cambio les complica las cosas: venden su producto con el dólar a 52 pesos, y hay que ver cuánto compran de nuevo”, dice, refiriéndose al hecho de que la compra de insumos en el oficial