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En IDEA, Alberto Fernández negó ser “anti-negocios” y descartó una devaluación

El Presidente indicó que "hoy nos enfrentamos a un problema por la falta de divisas que heredamos, por una desconfianza que se crea porque se repiten cosas que no son ciertas".

En IDEA, Alberto Fernández negó ser

En IDEA, Alberto Fernández negó ser "anti-negocios" y descartó una devaluación

Durante su discurso en el coloquio de IDEA, que reúne cada año a los principales empresarios del país, el presidente Alberto Fernández trató de levantar el espectro de la devaluación y traer tranquilidad a los ahorradores de dólares.

“Tenemos problemas, y hoy nos enfrentamos a un problema por la falta de divisas que hemos heredado, por una desconfianza que surge de la repetición de cosas que no son ciertas, de aquellos que sugieren que la devaluación es inminente o que podemos mantener los depósitos del pueblo; yo nunca haría algo así”, dijo.

“El mayor flagelo es la intolerancia, la descalificación de los demás porque no son como yo, porque no piensan como yo. Esto nos ha llevado a una Argentina dividida que no se mueve en la misma dirección. La Argentina dividida sólo trae problemas. No estoy hablando sólo de política. Lo que hemos visto en estos días de marchas y mítines, donde incluso en las casas de los jueces o del vicepresidente o aquí en la puerta de la casa de Olivo se hacen protestas con demandas de todo tipo, está lleno de agresiones, insultos y abusos. Este país ya no funciona”, desarrolló.

“Lo único bueno de tanta tragedia es que finalmente tocamos el fondo del pozo”, dijo hacia el final de su discurso. “Lo único que nos queda por hacer es mejorarnos a nosotros mismos, pero hagámoslo con una lógica diferente, demos al capitalismo, que todos apoyamos, la solidaridad que necesita y dejemos que el Estado establezca reglas claras y precisas”, dijo.

En la sesión anterior, el jefe de Estado criticó duramente el legado dejado por el gobierno de Mauricio Macri, argumentando que la aparición del coronavirus condicionó todos los planes de recuperación que tenía: “El país estaba en terapia intensiva luego de endeudarse en forma demencial, exigiendo más dinero al FMI y dejando que el dinero se escapara. Llegamos a una Argentina recesiva, que había cerrado más de 25.000 pequeñas y medianas empresas, aumentando el desempleo y la precariedad del trabajo”.

“Vinimos con toda nuestra fuerza y deseo de acabar con la pobreza y poner en marcha la maquinaria de producción y trabajo, pero después de 3 meses apareció el primer caso de coronavirus y todo nuestro objetivo cambió porque teníamos otras emergencias”, explicó.

De esta manera, Fernández destacó las ayudas que reciben las empresas en dificultades: “Escucho que este es un gobierno que no se preocupa por los empresarios… pero estamos llevando a cabo un programa de apoyo a la producción y al trabajo, y de esta manera estamos llegando a más de 236.000 empresas que tal vez no existirían hoy en día sin la ayuda del Estado; de esta manera estamos garantizando el trabajo de 2.500.000 argentinos”.

Además, el Presidente dedicó buena parte de su discurso a la defensa de la reforma judicial promovida por su gobierno: “Cuando proponemos cosas que tienen que ver con la justicia, no lo hacemos para buscar la impunidad de nadie ni para beneficiarnos a nosotros mismos, sino que lo proponemos para que la Argentina pueda recuperar una justicia que se ha perdido”.

“Me pregunto qué pensaría si las vacantes que existen hoy en día en el poder judicial fueran ocupadas por jueces amigables que cambian de tribunal. ¿Cree que sería un mejor sistema de justicia? Esto es lo que nos pasó, lo que se hizo con el silencio cómplice de muchos”, señaló en otra aguda crítica al gobierno anterior.

“Si quisiera ser un sinvergüenza, me hubiera callado y aprovechado este precedente, pero no creo en eso. La seguridad jurídica que usted reclama requiere jueces dignos y probados que deben pasar por la aprobación del Senado y ser nombrados por el ejecutivo”, dijo.

Fernández pidió entonces “el restablecimiento de la convivencia democrática en el país, que se ha perdido durante muchos años”. Y aprovechó la oportunidad para dar un ejemplo en relación con los empresarios: “Este país, que divide y descalifica, que pone a los empresarios de una manera y a los trabajadores de otra, ya no es una falsa elección. “Los necesitamos en un camino común: los empresarios no deben ser descalificados por su constitución, al igual que los trabajadores no deben ser descalificados cuando exigen derechos”, señaló.

Finalmente