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Jerónimo Batista, el joven de 22 años que quiere acabar con la contaminación del plástico

A través de su proyecto Sorui, creó vasos con extractos de algas que son biodegradables y pretende sustituir los típicos vasos de plástico en los dispensadores de agua.

Jerónimo Batista, el joven de 22 años que quiere acabar con la contaminación del plástico

Jerónimo Batista, el joven de 22 años que quiere acabar con la contaminación del plástico

Jerónimo Batista es un joven argentino de 22 años que desarrolla un proyecto llamado Sorui, que consiste en la producción de copas biodegradables y ecológicas hechas de extractos de algas.

Según un estudio que realizó cuando se graduó de la escuela, vio que una gran cantidad de vasos desechables se tiraban todos los días en su escuela, y calculó que cada año se tiraban 600 kilos de plástico en el establecimiento, y multiplicado por todas las escuelas de Argentina, esto da un total de mil millones de vasos.

Este exceso de residuos crea microplásticos que todos consumimos en nuestras comidas o respiramos el aire: “Esta imagen fue un detonante que me hizo cuestionar el impacto de esto. El gran problema de la contaminación plástica es que no es biodegradable y dura para siempre, contaminará para siempre y siempre se romperá en pedazos más pequeños”, explicó.

Jerónimo está estudiando una licenciatura en biotecnología en UNSAM, donde han abierto un espacio de desarrollo exclusivo para su proyecto: “Sorui es una alternativa a las tazas desechables, es una máquina que hace tazas con extractos de algas que se pueden descomponer naturalmente en menos de dos semanas. Hicimos esto como parte de la campaña #ArgentinaNoDescarta, que tiene como objetivo eliminar el uso del plástico desechable en general”.

Argentina No se Descarta es un proyecto que comenzó en agosto de 2019 y se dividió en dos ejes. El primero es un proyecto de ley nacional que está avanzando en el Congreso de La Nación y fue revisado hace un mes en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados. Se pretende considerar un plan de transición del uso de plásticos desechables a material biodegradable, con márgenes progresivos, a fin de cambiar la industria.

Además, el otro eje será el mismo, pero se aplicará localmente en las diferentes ciudades y pueblos a través de reglamentos municipales, y como se ha explicado en muchas ciudades, este progreso ya se ha logrado, a través de la plataforma Change.org, donde se han recogido casi 20.000 firmas.

“Hace algún tiempo comencé a intercambiar información con otros investigadores para profesionalizar todos los avances, incluyendo la cuestión comercial. Es un material que permite producir cualquier vaso al mismo precio que los vasos de plástico. Esta es una razón crucial para creer que no existe una barrera económica”, dijo el científico.

La clave de este problema es la suposición de que cada familia tira un kilo de basura al día y que, a nivel nacional, cada segundo se tira una tonelada de basura, que no desaparece y termina en vertederos abiertos, lo cual es una carga para el medio ambiente. Dentro de estos residuos, los plásticos son en su mayoría y no pueden ser biodegradados, reciclados o integrados en la naturaleza.

Su auge está ligado a este problema porque, como resultó, se ha producido más plástico en los últimos 10 años que en todo el siglo pasado, analizó Jerónimo: “La cuestión es pensar desde el principio cómo podemos cambiar esto y repensar la idea que tenemos de la cultura del desecho, que está tan arraigada en los productos que son tan perecederos que los tiramos en momentos. ¿Qué les pasa? Hay grandes islas de plástico que contaminan todo el ecosistema. Usamos el microplástico permanentemente, hoy se ha demostrado que usamos 5 gramos de plástico por semana.

Por su gran capacidad y compromiso con el medio ambiente, ha recibido numerosos premios a lo largo de sus 22 años y tuvo el honor de ser nombrado uno de los 100 futuros líderes: “Creo que todas estas diferentes experiencias, que le permiten saber más y hacer conexiones, le ayudarán a abordar un problema como la contaminación lo es para mí”, reflexionó.

Y concluyó: “Lo que es muy desalentador no tiene por qué preocuparnos, pero debe ser algo que nos llame a cuidarlo, tenemos que crear conciencia a nivel social, tenemos que involucrarnos, y no hay tiempo que perder”.

Hoy lamenta que la pandemia haya sido causada por una responsabilidad ambiental como el brote de una zoonosis causada por el comercio ilegal de fauna, e invita a todos a reflexionar y crear solidaridad entre generaciones para que mañana la situación no empeore