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¿Por qué Yanina Latorre es responsable de que una persona trans viva sólo 35 años?

Los medios de comunicación se burlaron de un Instagrama en vivo de una persona trans y las cadenas se quemaron. En esta nota explicamos qué impacto tienen este tipo de reacciones en la vida de este colectivo y por qué tenemos que apelar a la reflexión cuando se producen.

¿Por qué Yanina Latorre es responsable de que una persona trans viva sólo 35 años?

¿Por qué Yanina Latorre es responsable de que una persona trans viva sólo 35 años?

Hay una realidad muy clara: cuanto más difundimos cosas que parecen violentas o vergonzosas en las redes, más se conocen estos personajes y sus discursos. No existe el consumo irónico, sólo beneficia a los que queremos o denunciamos, pero ¿dónde está el límite?

Aunque no parece haber una respuesta clara, tengo un enfoque no negociable: el límite son los derechos humanos y la incitación al odio. La participante en el debate, Yanina Latorre, es conocida casi una vez a la semana en las redes por sus lemas de macho, gordo o homo.

Lo ideal para este tipo de personajes es no prestarles la atención que buscan y que sus frases, cargadas de sentido común y discriminación, pasen desapercibidas. ¿Pero qué pasa cuando estas frases son viralizadas? Bueno, ahí es donde tienes que parar, porque los que no entienden o ignoran a estas personas hacen alusiones y sus frases verdaderas.

Esta semana Latorre se burló de un transexual en una de sus vidas de instagram, que compartió con el influyente Lizardo Ponce, quien, debe aclararse, pertenece a la comunidad LGBTQI*.

El segmento en el que se producen las risas no deja de moverse por las redes, por lo que utilizaremos esto para hablar de la responsabilidad tanto de Latorre como de toda la comunidad de comunicadores hacia una figura que habla de la violencia sistemática que vive el colectivo: la esperanza de vida de un travesti o travestido es de 35-40 años.

Aunque se cometen cientos de crímenes de odio y los travestis y transfeminicidios plagan nuestro país y el mundo entero, la razón por la que menos de la mitad de lo que vive un travestido tiene que ver no sólo con el asesinato sino también con la discriminación.

La construcción de burla en torno a los travestis y la transexualidad no es nueva, por supuesto que ha estado ocurriendo en nuestro consumo principal durante décadas. Desde Tinelli hasta tu tía Marta, la gente ha hecho bromas o se ha reído de lo que se ha llamado un “hombre con peluca”.

La idea de que los transexuales son hombres disfrazados fue catapultada a los libros de nuestro país cuando se aprobó la ley de identidad de género, pero las leyes que buscan la justicia y la soberanía a menudo son lo primero. Hoy en día, miles de personas se resisten a comprender estas identidades, que siguen siendo sistemáticamente estigmatizadas y violadas.

En el libro necesario “La revolución de las mariposas”, una encuesta a todos los estudiantes del popular Colegio Mocha Celis Trans y, como apoyo institucional, el Programa de Género y Diversidad Sexual del Ministerio Público de Defensa de la CABA, hay algunas cifras que pueden darnos una idea:

El 92,2% de los travestis afirmaron que han estado viviendo en su país de origen desde los 13 años. Y es precisamente a esta edad que en promedio la mayoría del grupo huye de su país de origen después de haber aceptado socialmente esta identidad.

Además, la edad en que asumen y manifiestan su identidad de género es directamente proporcional a su nivel de educación. Los que lo hicieron a los 13 años o antes tienen un nivel de educación más bajo (el 70% no termina la educación secundaria) que los que expresaron su identidad de género a los 19 años.

Todo esto lleva a una realidad casi imposible, ya que el 90% de los transexuales no tienen acceso a un trabajo formal y casi el 80% han estado viviendo de la prostitución desde que tenían 18 años o más.

En otras palabras Los que aceptan su identidad de género pagan un precio demasiado alto, pero lo hacen de todos modos. Esto puede darnos una idea de la necesidad y el coraje que se requiere para vivir en este mundo y aceptar una identidad travesti.

¿Quién elegiría no estar sin hogar a los 13 años, no terminar sus estudios, no tener una vivienda decente y acceso al sistema de salud? Nadie haría eso. Este grupo no eligió hacer esto, pero están en un mundo donde la heterosexualidad y el binario son una obligación, y donde muchos de nuestros problemas existen.

Que encuentres a un travestido gracioso y la llames con un pronombre que contradiga su identidad autodeclarada es violencia y contribuye a la idea de que no son personas que merecen respeto y los mismos derechos que tú.

Yanina Latorre, que habla de la trans-identidad en