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Caso Falabella: por qué Argentina se quedó atrás y recibe menos inversión extranjera que Colombia, Chile, Brasil y México

La alta volatilidad, la falta de infraestructura y la elevada carga fiscal influyen en las decisiones de las multinacionales.

Caso Falabella: por qué Argentina se quedó atrás y recibe menos inversión extranjera que Colombia, Chile, Brasil y México

Caso Falabella: por qué Argentina se quedó atrás y recibe menos inversión extranjera que Colombia, Chile, Brasil y México

La dificultad de invertir en el sector real de la economía se ha convertido en una constante en Argentina en las últimas décadas. Una actividad económica estancada con una macro inestabilidad, altos costos y falta de infraestructura son algunas de las razones citadas por los expertos en la búsqueda de las causas del estancamiento.

El caso de Falabella, que decidió buscar un socio estratégico para avanzar en un plan de reducción del país, resulta ser un símbolo de una situación mucho más estructural: la imposibilidad de romper con un patrón que dificulta la llegada de inversiones.

Bernardo Kosacoff, economista y profesor de varias universidades especializadas en el sector industrial, y Andrés López, director del Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIPE), profesor e investigador de la UBA y del CONICET coincidieron en que el problema de la escasa inversión extranjera directa (IED) en la Argentina se arrastra desde hace al menos dos décadas.

Marcelo Elizondo, especialista en economía internacional, cuantificó esta situación: el stock de IED en Argentina representaba el 0,91% del total mundial en el año 2000, un bajo porcentaje que perdió terreno con un escaso 0,43% en 2010 y sólo el 0,19% en 2019.

El país también perdió terreno en la comparación regional: en 2000 su participación en América Latina y el Caribe era del 19,9%, y se elevó al 5,39% en 2010 y al 3,05% en 2019.

Kosacoff lo describió así: “Argentina tiene un problema, y es que la tasa de inversión en los últimos 10 años ha sido de alrededor del 15% del PIB. Es una de las principales dificultades para romper con la pobreza”.

Aunque recordó que en los años noventa la privatización estuvo acompañada de un fuerte proceso de adquisiciones de empresas, hubo una mayor IED, después de la cual se estancó.

“Se suponía que iba a haber una lluvia de inversiones con Macri, pero no llegó. Era bajo y se concentraba en ciertos sectores”, dijo.

Según los estudios que realizó, encontró que hay alrededor de 500 empresas internacionales en Argentina, pero dentro de la facturación total de estas empresas en todo el mundo, representan sólo el 0,75% de la facturación total del país. “Se trata de una participación relativamente pequeña en sus cadenas de valor mundiales”, definió.

Una de las razones por las que pocas inversiones vienen al país, dijo, es que deben ver oportunidades en los próximos 10 años. “No se trata sólo de crecimiento, sino de toda la base de infraestructura, recursos humanos y proveedores especializados. La lluvia de inversiones no ha llegado. Las condiciones no han cambiado, como la alta presión fiscal, los altos costos de logística, los problemas de los procesos y las dificultades en el trabajo, pero también la incertidumbre”, dijo.

Además de estos factores, ahora “es difícil para una empresa transnacional mostrar qué tipo de regulaciones existen, transferir divisas, transferir beneficios, importar productos, tener precios regulados. Y todo esto en el contexto de una economía que no está en la fase inicial”.

Andrés López del IIPE coincidió en que Argentina ha perdido posiciones en comparación con América Latina en las últimas dos décadas. “En los últimos diez años, Colombia y Chile han recibido más IED que Argentina, sin mencionar a México y Brasil, que están en la cima de la lista”, dijo.

describió que del total de la IED que fluye a la región, sólo el 6% llega a la Argentina. “Es un pequeño porcentaje para el país”, dijo.

Entre otras cosas, mencionó que la macroinestabilidad es un factor. “En todo este tiempo, Argentina ha sido uno de los países más volátiles del mundo”, dijo.

Pero incluso dentro de la inversión, hay algunos que van en busca de recursos naturales, pero Argentina no es un gran país minero y petrolero, aunque cree que Vaca Muerta puede cambiar eso.

“Luego hay inversiones directas que buscan salarios bajos para exportar en las cadenas de valor. Y luego van a Costa Rica, por ejemplo, y montan allí el equipo médico. Pero Argentina no tiene salarios muy bajos según los estándares internacionales y está lejos de los principales centros del mundo”, señaló.

Para concluir, mencionó que hay otro grupo de inversión que buscará mercados internos, pero “la economía argentina está estancada desde hace años. Sería inesperado que tuviéramos grandes inversiones. Es una combinación de algunos factores estructurales”.

Elizondo analizó que el stock de inversión extranjera directa en el mundo ha aumentado en un 82,9% con respecto a principios de la década. El crecimiento fue excelente en todos los continentes. “Hay algunas excepciones al crecimiento en el mundo durante este período, y una de ellas es Argentina, que cayó 19,2%”, dijo.