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Con el canje ahora cerrado no hay más margen: Guzmán tiene que salir y mostrar un plan

El gobierno debe explicar lo antes posible cómo reducirá el mayor déficit fiscal desde la democracia. Y tendrá que explicar esto al FMI para que pueda refinanciar una deuda más alta que la de los tenedores de bonos.

Con el canje ahora cerrado no hay más margen: Guzmán tiene que salir y mostrar un plan

Con el canje ahora cerrado no hay más margen: Guzmán tiene que salir y mostrar un plan

“Las negociaciones con los acreedores han sido pan comido para Argentina en comparación con lo que viene al país”. Así describe la etapa que le espera al gobierno y al país, fuente conocedora de las conversaciones entre los obligacionistas, el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, durante todos estos meses. “Ahora es el momento de mostrar las cartas y el Fondo Monetario le preguntará a Argentina cuál es su plan. Esto será más difícil que negociar con Black Rock”.

A partir de ahora, el punto más importante de la agenda de Guzmán será más sobre la mecánica que sobre la etimología del término plan económico: cómo planea revertir el déficit presupuestario de 3 mil millones de pesos que el Ministro de Finanzas Raúl Rigo predijo para este año en una reunión con los diputados la semana pasada. Será lo primero que el FMI le pedirá a Guzmán cuando pida cancelar los 50 mil millones de pesos que el país tendrá que reunir entre 2021 y 2023. El FMI querrá garantizar que recoge este dinero y sólo aceptará refinanciar la deuda si Argentina se esfuerza por recuperar su solvencia y hacer que sus deudas sean sostenibles.

El ala política del gobierno confía en cómo Guzmán llevará a cabo las negociaciones. Por el momento es más una esperanza que el producto de un concienzudo ejercicio con los números. Cerca de Fernández, sostienen que Guzmán tiene “contactos” y un lenguaje cercano al de los economistas del FMI, que tienen una empatía que podría no haber tenido con los analistas de los fondos de inversión. “Guzmán se acercó a ellos con el manual macroeconómico y los acreedores con el valor de la oferta. Con el personal del FMI, se entenderán mejor, son más académicos”.

Esta visión puede subestimar el trabajo y la organización del FMI que Argentina espera. No hay duda de que Georgieva apoyará al ministro. Como lo ha hecho ella y como Lagarde ha hecho con Dujovne. El FMI siempre apoya a sus países miembros. Es pro-autoridad. Sin duda, acogerá con satisfacción los progresos que el país ha hecho con el sector privado y le dará la bienvenida a las conversaciones con su personal.

Pero las proyecciones macroeconómicas de Guzmán pronto alcanzarán los picos de los departamentos del FMI. Y la agencia exigirá que el plan de Guzmán sea tan consistente como los de los otros países. Esto es aún más cierto ahora que habrá más miembros en un programa: La agencia no podrá hacer excepciones. “El FMI es una institución muy buena que reúne paquetes muy grandes en tiempos muy rápidos, pero es malo para adaptar el funcionamiento de los programas a las necesidades de cada país”, dijo una importante agencia del FMI no hace mucho. Sabía de lo que estaba hablando. La agencia respondió rápidamente a la solicitud de Argentina en abril de 2018 (demasiado rápido para muchos), pero luego se mostró reacia a responder a las peticiones de cambios de la policía antidisturbios. ¿Habrá calculado Guzmán estos “obstáculos”?

La economista Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, lo resume. Inmediatamente después dice que Argentina debería enviar una señal en el campo fiscal. “Por ejemplo, explique cómo lograr un déficit presupuestario primario de alrededor del 2% del PIB. Se estima que alcanzará el 8% este año. “Esto implicaría un programa a corto plazo y una reorganización macroeconómica: un acuerdo con el sector privado, un aplazamiento de los vencimientos con el FMI y una señal en el ámbito fiscal.

Por otra parte, para el economista Julio Piekarz, un programa posterior a la deuda debería decir: “Reducción gradual de la deuda, pago del FMI con acceso a los mercados, aumento de las reservas, fuerte desarrollo del peso argentino, reducción del riesgo país y prolongación de la duración del programa de prórroga”.

Hay un chiste sobre el FMI que dice que el acrónimo del organismo en inglés (IMF: “It is mostly fiscal”, en español “Es casi todo fiscal”) honra su celo por poner en orden las cuentas públicas de las economías nacionales. Y esto es algo que Guzmán aún no ha explicado y que está en el centro de su trabajo: cómo planea reducir el mayor déficit presupuestario desde el regreso de la democracia. La reorganización del estado será una tarea que requiere un plan.