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Deuda-dólar: un acuerdo más importante por lo que previene que por lo que genera

¿Se aliviará la presión sobre el dólar? ¿Deberíamos esperar otro salto en los precios de las acciones y los bonos? ¿Caerá el costo del crédito para las empresas? Algunas preguntas al calor del cierre de la negociación con los tenedores de bonos.

Deuda-dólar: un acuerdo más importante por lo que previene que por lo que genera

Deuda-dólar: un acuerdo más importante por lo que previene que por lo que genera

¿Qué pasa con el dólar después del acuerdo de canje de deuda? La pregunta del millón de dólares tiene varias respuestas posibles, todas envueltas en la expectativa de alguna descompresión.

El primer día hábil de agosto, los minoristas lanzaron una campaña de banca a domicilio para las 200 pesos por dólar, como ha sido cada vez más el caso en los últimos meses – con la condición de que incluso a 99,45 pesos, el dólar es atractivo como una defensa de valor.

A veces, los sistemas de algunos bancos colapsaban y los compradores tenían que insistir en conseguir los dólares que querían – ¿estaban los minoristas o los “choleristas virtuales” comprando en nombre de otros?

El banco central probablemente recibirá la respuesta en los próximos días, pero se sintió un alivio en el circuito mayorista, donde el “contado con liquidación” (que proviene de la compra de bonos dolarizados en pesos y su venta para obtener la moneda) había aumentado a más de 126 pesos y luego aterrizó en 122 pesos.

A medida que se adelanta el acuerdo con los tenedores de bonos sobre el intercambio de 65 mil millones de pesos, las acciones y los bonos están aumentando y la presión en el mercado de divisas está disminuyendo. ¿Está empezando un círculo virtuoso para el mercado financiero?

Un banquero experimentado resume las consecuencias de la liquidación de la deuda de la siguiente manera: “vale más por lo que evita que por lo que genera”, y dada la incertidumbre política y económica, puede que no sea poco.

Y sin el default, la economía tiene serias limitaciones para superar la recesión; con el default, esta posibilidad se diluiría aún más. ¿Recibirá la Argentina créditos en el extranjero de nuevo?

El ministro Martín Guzmán dijo que el gobierno no planea volver a los mercados rápidamente, pero una disminución de la tasa de riesgo país podría abrir el camino para el sector privado, lo que sería un paso adelante.

En la imaginación financiera de los optimistas, los bonos argentinos podrían rendir un 10% anual cuando salgan de la bolsa, un rendimiento muy alto en un mundo de “dinero gratis” para los países desarrollados, que podría ser exigido por los fondos de inversión que pescan altos ingresos para sus clientes.

Dentro de esta burbuja, y asumiendo que el acuerdo no omite a los tenedores de bonos que demandarán en los tribunales de Nueva York, los expertos están dibujando una curva de virtudes en la que los bonos que actualmente rinden un promedio de 44 pesos podrían subir por encima de 54 pesos, reduciendo la tasa de riesgo país de 2200 puntos a alrededor de 1000 puntos.

Es esta disminución optimista de la tasa de riesgo país que podría llevar a una menor presión en un mercado de divisas estresado como el actual.

Una respuesta a la primera pregunta sobre el dólar es que el banco central espera que el acuerdo de deuda alivie la demanda para poder continuar su política de arrastrar las estacas que no alimentan la inflación.

Los empresarios temen una fuerte subida del tipo de cambio en el intento del gobierno de aumentar las exportaciones, pero desde la Casa Rosada lo subrayan con el argumento de que esto sólo serviría para subir el precio de la cesta familiar después de la cuarentena.

¿Así que hay una trampa y una gran brecha en la tasa de cambio por un tiempo? El acuerdo de deuda podría servir para evitar que se profundicen estas dos realidades, pero podría reducir la brecha del 68% entre el dólar al por mayor de 72,52 pesos y el “efectivo con liquidez” de 122 pesos.

¿Qué pasa con el dólar “azul”? A $136, está claro que está jugando un juego diferente, caracterizado por la informalidad, y tiene un precio de terror, impulsado por la idea de que el miedo no es tonto.

Si el acuerdo con los tenedores de bonos conduce a un sólido plan para llegar a un entendimiento con el FMI para refinanciar los vencimientos de 2022 y 2023, tal vez se pueda superar la desconfianza. Por el momento, es un alivio poder evitar otro incumplimiento total.