Skip to content

Dólares: los productores retienen sus granos y el plan del Gobierno para reforzar las reservas del Banco Central es complicado

A pesar de la reducción temporal de las reducciones, los cultivadores de soja prefieren mantener su cosecha porque la encuentran demasiado baja para el dólar oficial. Las compañías de cereales dicen que no tienen sus propias existencias.

Dólares: los productores retienen sus granos y el plan del Gobierno para reforzar las reservas del Banco Central es complicado

Dólares: los productores retienen sus granos y el plan del Gobierno para reforzar las reservas del Banco Central es complicado

La eficacia de la reducción temporal de la retención sobre la soja y sus derivados, ordenada por el gobierno mediante un decreto que está en vigor desde esta semana, está siendo cuestionada por todo el mercado de granos, es decir, por los productores y exportadores. Por esta razón, las liquidaciones de divisas no están todavía en alza y el mercado de divisas se encuentra todavía a “altas” temperaturas, precisamente por la falta de dólares. Entre el lunes y el martes, los acuerdos habrían estado por debajo de los 40 millones de dólares.

En el sector de las exportaciones agrícolas se están apelando algunos detalles técnicos del decreto que oficializó la reducción de los tipos impositivos, pero también cuestiones más fundamentales para explicar por qué no aparecen los dólares.

Entre las razones técnicas, el Decreto 790/2020, publicado en el Diario Oficial este lunes, elimina una prórroga automática para las entregas de soja, que estaba en vigor desde 2019.

En la práctica, las empresas de cereales dicen que los cereales comprados en octubre, por ejemplo, deben enviarse en un plazo máximo de 30 días, lo que crea graves problemas logísticos, porque este negocio funciona en momentos diferentes y las entregas están determinadas por la disponibilidad de camiones, almacenes, barcos, compradores externos e incluso por los precios, que, por cierto, han ido aumentando constantemente en las últimas semanas. “No es como llamar a un súper que puedes tener en la puerta de tu casa en diez minutos”, dice el gráfico.

Pero lo que puede ser un problema puramente técnico – aunque no menor – se minimiza a la vista de las pruebas fácilmente comprensibles: Los productores no quieren renunciar a su grano, no a este ritmo oficial, que ha mejorado aún más por la reducción de tres puntos porcentuales.

La razón es obvia: quienes venden soja en octubre reciben 54 pesos por cada dólar, mientras que en el mercado financiero legal el dólar es de unos 150 pesos y los minoristas bendecidos con permiso para comprar ahorros en dólares pagan 136 pesos.

En pocas palabras, el productor tiene su propio cuasi-dinero, la soja, que es mucho mejor que el peso como reserva de valor en ausencia de dólares. No es difícil de entender.

Bien podría decirse que hoy en día el obstáculo que frena la liquidación de la moneda no es el monto de la retención sino la brecha del tipo de cambio. Y la cuestión de la brecha se pone de manifiesto cuando se dice si está justificado o no que el próximo movimiento del tipo de cambio sea una división de la moneda. O cuando el Ministro de Agricultura habla abiertamente de una posible devaluación “a la vuelta de la esquina”.

En respuesta a la solicitud de los funcionarios a las empresas de cereales para activar las liquidaciones, las empresas han expresado, además de las dificultades logísticas, que sólo tienen pequeñas existencias propias. Ocurre que aunque los granos se almacenan en las empresas cerealistas o en su red de recolección, la mayor parte de esta cosecha no tiene un precio fijo y por lo tanto sigue siendo propiedad del productor. Hasta que el productor se pone en contacto con el coleccionista y le informa de que está vendiendo tantas toneladas a un precio determinado que el grano no puede ser tocado. Si el comerciante de grano vende sin el permiso del dueño del grano, puede ocurrir que Vicentin…

A pesar de este panorama desalentador – desde la perspectiva de las necesidades oficiales – todavía no está descartado en el sector que se pueda lograr una liquidación de divisas de casi 3.000 millones de dólares para finales de año. Esta es una cifra que nuestras fuentes publicó este domingo, según las estadísticas históricas de los agroexportadores.

En el cuarto trimestre del año, se suelen liquidar entre el 15 y el 20% del total de las liquidaciones anuales. Este año, se espera que CIARA-CEC genere unos 18.000 millones de dólares.

El ritmo de liquidación de la moneda es relativamente estable. Sobre la base de los datos históricos reunidos desde 2002 -cuando se reintrodujeron las retenciones tras el inicio de la convertibilidad y la fuerte depreciación del peso-, las cifras de la CIARA-CEC indican que el 40% de la cosecha se liquida entre octubre y marzo, y el 60% restante entre abril y septiembre. Los meses más bajos son febrero y noviembre. Los meses más altos son mayo y junio.

En una situación tan especial como la actual, el problema adicional es que los productores conservan sus cereales porque consideran que la tasa de devaluación incluso del dólar oficial se está acelerando y compensa con creces la reducción de las reservas en tres puntos.

Pero como la soja es su ahorro, lo gastan cuando realmente necesitan el dinero. Y ahora mismo, parecen estar cómodos con la soja en su poder y los pocos pesos en sus carteras.