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Reservas en la cuerda floja: el récord de la soja le da al Banco Central un respiro

Un poco más de ventas de la agricultura permite sacrificar menos dólares a la Central en un momento crítico para las reservas.

Reservas en la cuerda floja: el récord de la soja le da al Banco Central un respiro

Reservas en la cuerda floja: el récord de la soja le da al Banco Central un respiro

Algún viento de cola le da a este banco central un alto al fuego al extremo. Como la soja se comercializa a precios récord, el aumento de las ventas agrícolas ha permitido sacrificar menos dólares en un momento en que las reservas “propias” (excluido el crédito) están disminuyendo rápidamente.

Pero es un equilibrio precario. Aunque la brecha del tipo de cambio se ha reducido, sigue siendo lo suficientemente alta como para impedir la liquidación de las exportaciones (y acelerar las importaciones), lo que amenaza la posición de un banco central que ahora tiene casi 6.000 millones de pesos menos de reservas que a principios de año. Y un tercio de las reservas que tenía disponibles para una intervención inmediata (neta o “propia”) en el mercado.

“El banco central está vendiendo menos dólares porque el sector agrícola se está liquidando a buen ritmo (debido al precio récord de la soja) y las existencias están funcionando a plena capacidad”, concluye Fernando Marull de la FMyA.

“El banco tiene reservas netas (4.000 millones de pesos) para pasar el verano – añade – pero sólo si vende 40 millones de pesos por día, como lo hace hoy. Si vende 100 millones de dólares, se quedará sin reservas netas en dos meses o tendrá que volver a apretar la pinza.

¿Qué pasa con el ritmo al que la industria agrícola vierte su dinero del comercio? Según la FMyA, la semana pasada se liquidaron 400 millones de dólares, la semana anterior 500 millones y en las tres semanas de noviembre se acumularon ventas por valor de 1.300 millones de dólares, frente a los 1.100 millones del mismo período de octubre (con tres puntos de disminución de la retención como punto de partida).

Puede que no parezca mucho, pero normalmente la tendencia debería ser bajista en noviembre, ya que tiende a disminuir estacionalmente desde el pico de mayo.

Federico Furiase, director de Eco Go, lo pone en perspectiva: “Aunque el aumento de los precios de la soja es útil en el contexto de la debilidad del dólar mundial, debemos tener en cuenta que mientras tengamos una brecha, ésta seguirá siendo tan alta como ahora en un contexto de superávit monetario debido al déficit presupuestario, no habrá ningún incentivo para impulsar las exportaciones y entonces continuará la presión sobre las reservas”.

Y añade: “Por otra parte, debe quedar claro que parte del aumento del precio de la soja se debe a la perspectiva de una sequía en el hemisferio sur, donde Argentina y Brasil son las fuerzas motrices de los precios internacionales de la soja.

En este contexto, el BCRA ha vendido hasta ahora 260 millones de dólares de los EE.UU. al sector privado (importadores y otros) en noviembre, menos que los 360 millones de dólares que vendió al propio Ministerio de Hacienda, que utilizó para pagar los intereses del préstamo al FMI.

La facturación de la unidad está muy por debajo del nivel anterior. En octubre tuvo que desprenderse de 1.090 millones de dólares, en septiembre de 1.618 millones y en agosto de 1.279 millones.

Las reservas ya están por debajo de los 39.000 millones de dólares. Tras una disminución de 1.522 millones de dólares en octubre, 1.463 millones en septiembre y 544 millones en agosto, las reservas han disminuido hasta ahora en 916 millones de dólares este mes.

Pero más allá de la flexibilización de la soja en cuatro años como máximo, no se puede esperar mucho de un sector que recibe un dólar oficial menos el 30% de retención de impuestos cuando el dinero con la indemnización por despido (cotización, que es el resultado de la dolarización a través de los bonos en el mercado de valores y de convertir el dinero en el extranjero) es de 150 pesos.

Nery Persichini, Jefe de Estrategia de GMA Capital, explica: “A pesar de la reducción de 30 pesos en efectivo con indemnización por despido del mes pasado, o 44 puntos porcentuales del funcionario, la brecha de casi el 90% sigue siendo muy alta. Es comparable con el umbral del turbulento año 1989, pero aún así no llega a los márgenes de 1975 y 1982”.

Y observa como signo de preocupación el mayor costo de cubrir un salto en el dólar (a través de los contratos de futuros). “A finales de septiembre, los precios implícitos de los futuros (que marcan la expectativa de una devaluación) aumentaron de un promedio del 50% al 74%.

“Aún más interesante fue el impulso de las posiciones más largas en las que el BCRA no tiene participación activa en la venta, dado su enfoque en vencimientos más cercanos a 1 y 2 meses. Los futuros a 6 y 9 meses ya están operando con tasas de interés implícitas del 82% y 84%. En otras palabras, los fondos de cobertura pagan un tipo de cambio de 109 pesos para abril y 127 pesos para julio de 2021”, dice.

Finalmente, en noviembre, las monedas de los mercados emergentes también están contribuyendo al viento de cola, recuperándose frente al dólar. El real brasileño, por ejemplo, aumentó un 7,4%.