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Vicentin: El gobierno cierra la expropiación y deja el asunto en manos de Omar Perotti

El Presidente decidió que después de las protestas. No insistirán en los contralores. Están esperando una decisión del juez del concurso.

Vicentin: El gobierno cierra la expropiación y deja el asunto en manos de Omar Perotti

Vicentin: El gobierno cierra la expropiación y deja el asunto en manos de Omar Perotti

Cerca del Gobernador Perotti, dicen que no han entendido nada sobre las rutinas desde el estallido de la crisis de Vicentin. Cientos de productores, coleccionistas y proveedores llaman a la puerta de la Casa Gris, como se llama el edificio del gobierno en Santa Fe, sin ocultar su cansancio y cargados con una deuda de 500 millones de dólares. Esto es lo que llevó a Perotti a entregar el caso a Alberto Fernández.

El resto es una historia conocida con un final incierto. Se sabe que después de las marchas contra la expropiación, el presidente llamó al gobernador y le dijo: “Me trajiste el problema, ahora eres responsable de la solución”.

Y en esto está el Santafecino, que asegura que su vocación en este lío es mantener la empresa funcionando, que no se detendrá.

Por el momento, Casa Rosada ha decidido reducir la presión sobre el asunto, presentar el proyecto de expropiación y abandonar la idea de la asistencia de testigos.

Mientras tanto, está surgiendo otra iniciativa, una ley para proteger la agricultura y el comercio. Consistiría en establecer pautas para la comercialización de los granos que en un año habrían conocido otras competiciones de barrido como la del corredor BLD.

En la convicción de que no se puede exigir más a la pampa húmeda, establecen un paralelismo con la banca. Cuando los productores entregan la mercancía a un precio por determinar, es como si depositaran el grano en una caja de ahorros. De esta manera, el 40% de la cosecha se comercializa. Vicentin no pudo responder a las demandas de pago de las mercancías.

En Casa Rosada, recordamos a Domingo Cavallo en los años 90 cuando, tras el colapso de las instituciones bancarias con una caída en los años 80, decidió aplicar las cláusulas de Basilea para regular y garantizar la solidez del sistema financiero.

En cuanto al Plan Perotti, está formado por un trío de auditores, dos de los cuales son nombrados por la Casa Rosada y otro por la Provincia, en cumplimiento de las decisiones del tribunal y los tiempos del concurso que se está llevando a cabo en Reconquista, que el juez acaba de prorrogar hasta finales de agosto.

El plan tiene en cuenta la propiedad de la familia y espera que la familia ayude en la administración.

La situación de Vicentin es muy delicada. Sus deudas se estiman en 1.400 millones de dólares y los activos del grupo valen la mitad de esa cantidad. Entre los acreedores, los productores son los que se encuentran en peor situación, ya que su forma de trabajar significa que sólo entregan los bienes a una empresa, con las conocidas garantías no garantizadas, que son las más débiles.

La situación es diferente para parte de la línea de crédito del Banco Nación, que tiene acciones y prendas como garantía. Y varios de los bancos acreedores del extranjero pusieron como condición para las garantías de crédito depositadas en Nueva York.

Los auditores designados por la Casa Rosada, que permanecerían sin funciones, retomarían sus antiguos deberes.

Este es el caso de Gabriel Delgado, de 45 años, economista de profesión y experto de referencia en casi todas las facetas políticas, que volvería a trabajar para hacer de YPF Agro una empresa de mayor peso.

Delgado, un fanático del riego y con un campo de 228 hectáreas en su ciudad natal de Coronel Suárez, donde se dedica a la propagación de semillas, fue nombrado por el Presidente como inspector cuando acababa de operar una hernia.

En este acto improvisado, que implicó altos costos políticos, advirtió: “Nosotros, que trabajamos en el sector agrícola, entendemos y apoyamos mucho el proyecto de la vaca muerta, y creo que ahora le toca a YPF tener la vaca viva. El petróleo es energía, y la producción agrícola o bioindustrial también es energía porque se utiliza para mover otras cosas.

El gobierno está convencido de la necesidad de ganar dólares reales a través de las exportaciones, y ve tres motores en la bioindustria, que incluye las zonas rurales, la energía y la minería, y la industria del conocimiento.

Están tratando de evitar que el país siga siendo el segundo país más grande con más recesiones en la historia por falta de dólares. El primero es el Congo.

Parte de este proyecto es lo que Sergio Massa y 40 unidades agroindustriales han desarrollado con el objetivo de aumentar las exportaciones agroalimentarias de los 38.000 millones de dólares actuales a 100.000 millones de dólares en 2030.

Se ha elaborado un programa para promover la actividad con estabilidad fiscal durante 15 años. Y en cuanto a las deducciones, están considerando una reducción que irá de la mano de un aumento de las cantidades enviadas. ¿Se convertirá esto en una realidad?