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Las FARC reconocieron el asesinato de un importante líder político en 1995 y provocaron una fuerte controversia en Colombia

Este es Alvaro Gómez Hurtado, terminado el 2 de noviembre de 1995 en Bogotá. En un comunicado, los ex comandantes de las guerrillas ya desmovilizadas admitieron su responsabilidad y explicaron las razones.

Las FARC reconocieron el asesinato de un importante líder político en 1995 y provocaron una fuerte controversia en Colombia

Las FARC reconocieron el asesinato de un importante líder político en 1995 y provocaron una fuerte controversia en Colombia

El asesinato del líder conservador colombiano Álvaro Gómez Hurtado, un cuarto de siglo después de haber sido cometido, es objeto de una intensa controversia política ya que las FARC han atribuido este crimen al hecho, una pista que da vuelta el caso.

Ex miembros del Secretariado de las FARC admitieron en un comunicado el sábado el asesinato del político, lo que desató un nuevo debate en Colombia, en momentos en que varios sectores cuestionan la voluntad de los desmovilizados de contribuir a la verdad del conflicto armado.

“Después de muchas horas de reflexión individual y colectiva, y en reconocimiento de nuestro compromiso con la construcción de una sociedad más justa basada en la verdad más plena y completa posible, hemos decidido aclarar los hechos y razones del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado”, se dijo el crimen.

Los agradecimientos se dieron un mes antes del 25 aniversario del asesinato de Gómez, quien fue asesinado a tiros en Bogotá el 2 de noviembre de 1995 cuando salió de la Universidad Sergio Arboleda, donde era profesor.

El asesinato de Gómez Hurtado, tres veces candidato presidencial, ex embajador en Estados Unidos y múltiple miembro de la Cámara de Representantes y del Senado, es el 25 aniversario de la impunidad en el sistema judicial colombiano, donde el caso promete enfrentar a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) con la Fiscalía General de la Nación.

Se han tejido muchas hipótesis sobre la autoría de este crimen, pero nunca se vinculó a miembros de las FARC durante la investigación, como varios ex fiscales generales aseguraron a los medios de comunicación este domingo.

Lesa humanidad

La fiscalía declaró el asesinato de Gómez Hurtado como crimen de lesa humanidad, lo que impide la prescripción de la investigación, pero la declaración de las FARC también abre la puerta a la jurisdicción del JEP en este caso, ya que se trata de un crimen que tuvo lugar durante el conflicto armado.

“Ante el JEP y la Comisión de la Verdad explicaremos por qué Álvaro Gómez Hurtado fue considerado por nuestra organización como un objetivo militar y enemigo de clase, en representación de quienes le habían declarado la guerra a las nacientes FARC-EP, y por qué decidimos mantener este hecho en secreto todos estos años”, dijeron.

Aunque la justicia transicional y la justicia ordinaria pueden seguir diferentes líneas de investigación de manera simultánea e independiente, esto podría llevar a un descarrilamiento de la Fiscalía General de la Nación, que recientemente convocó como testigos a varios ex barones de la droga y líderes políticos, entre ellos la ex senadora Piedad Córdoba, quien la semana pasada anunció que tenía información sobre los presuntos autores del asesinato.

Álvaro Gómez fue una de las figuras políticas más importantes del país en el siglo XX e hijo del ex presidente Laureano Gómez (1950-1951).

Su asesinato tuvo lugar en un momento de gran agitación política en Colombia, entonces inmerso en el escándalo del llamado “Proceso 8.000” por la supuesta financiación del cártel de la droga de Cali para la campaña electoral del presidente Ernesto Samper (1994-1998), que el político conservador criticó duramente.

Samper, del Partido Liberal, ha sido acusado por la familia Gómez de ser responsable del asesinato que ha sido investigado por varios funcionarios del gobierno en ese momento, incluyendo el entonces Ministro del Interior Horacio Serpa.

El anuncio de las FARC “sorprendió” a Samper y Serpa, como dijeron en un comunicado conjunto en el que aseguraron que esperaban conocer “los detalles de la forma, hora y lugar, que sin duda serán investigados por el JEP para hacer una declaración definitiva sobre ellos”.

“En los últimos años hemos sido víctimas de los insultos y calumnias de la familia de Álvaro Gómez, movidos por mezquinos intereses económicos. Asimismo, tras esta revelación, también nos hemos convertido en víctimas del silencio de las FARC sobre su responsabilidad en este asesinato”, dijeron.

Hipótesis y dudas

Otra hipótesis sobre el asesinato es que Gómez fue asesinado porque se negó a ser parte de una conspiración destinada a sacar a Samper del poder, como el mismo ex presidente aseguró a la Comisión de la Verdad en una comparecencia voluntaria ante ella en febrero de este año, en la que se dio cuenta de que si bien Gómez era su rival político, también era su “amigo personal”.

El reconocimiento del crimen por parte de las FARC no convence a los familiares de Gómez Hurtado, especialmente a su hijo Mauricio Gómez, quien describió el anuncio como un esquema para distraer y exonerar a los involucrados en un crimen que ellos consideran un crimen de estado.

El presidente Iván Duque, estudiante de Gómez en la Universidad Sergio Arboleda, habló en el mismo sentido. Ayer cuestionó si los ex comandantes de la guerrilla se atribuirían el mérito del crimen dos décadas después si, como dijo, “ya hay garantías de que nadie pagará penas de prisión”.

El Presidente advirtió que esta admisión “no deja de suscitar dudas, sospechas y preocupaciones” y advirtió que el Poder Judicial debe comparar la información proporcionada por las FARC con las versiones de la familia Gómez para que “este terrible crimen se resuelva y no quede la menor duda”.

Por su parte, el ex presidente Juan Manuel Santos (2010-2018), cuyo gobierno firmó la paz con las FARC en 2016, declaró que este era “un gran paso hacia la verdad, la base de la reconciliación”.

Incluso el senador de izquierda Gustavo Bolívar, partidario del acuerdo de paz, dijo que aunque “acogió con beneplácito la presencia de las FARC en el Congreso”, tenía dudas sobre su “autoría del asesinato de Álvaro Gómez”.

El sector más crítico de las FARC señala que la confesión del crimen es una maniobra para limpiar el nombre de los presuntos implicados, como el ex Presidente Samper, aunque no es inverosímil para otros que el ex guerrillero haya estado involucrado en el asesinato, situación que debe ser resuelta por el poder judicial con las pruebas que se esperan de los que se declaran responsables.

Sin embargo, no parece claro cuál sería la intención de las FARC, que ahora es un partido político tras la firma del acuerdo de paz en 2016, de asumir la responsabilidad de un crimen si no fueran responsables.

Fuente: AFP y nuestras fuentes

PB