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Un año después de la brutal masacre de México, las familias mormonas exigen justicia

El 4 de noviembre de 2019, sicarios de un grupo de narcotraficantes dispararon contra tres madres y seis niños en una zona rural. El crimen permanece impune.

Un año después de la brutal masacre de México, las familias mormonas exigen justicia

Un año después de la brutal masacre de México, las familias mormonas exigen justicia

Aunque creen que la calma relativa del pasado ha vuelto gracias a la estricta vigilancia de las fuerzas de seguridad, los habitantes de la región donde hace apenas un año se produjo la brutal masacre de nueve miembros de varias familias mormonas, siguen reclamando justicia en este caso, lo que ha provocado un enfrentamiento diplomático con los Estados Unidos.

La paz de las familias mormonas que viven en esta zona rural entre los estados norteños mexicanos de Sonora y Chihuahua se derrumbó completamente el 4 de noviembre de 2019.

Ese día, tres madres y seis niños fueron muertos a tiros por asesinos de un grupo de crimen organizado que supuestamente creían que eran miembros de un grupo rival.

En la madrugada de ese fatídico lunes, a más de 100 kilómetros de La Morita, se produjo un enfrentamiento armado entre dos grupos delictivos que luchaban por el control de la región de tráfico ilegal en el municipio fronterizo de Agua Prieta.

La violencia llevó a la masacre de estas familias inocentes que se trasladaron de la comunidad mormona de La Morita en el municipio de Bavispe, Sonora, a la comunidad de Le Barón, Chihuahua.

Pero en las montañas que separan los dos estados, el convoy de tres camiones que transportaban mujeres y niños se encontró con al menos dos comandos con rifles de asalto, que les dispararon.

Adam Langford, ex intendente de Bavispe y miembro de la comunidad mormona de LeBarón que perdió a su hermana Christina Langford Johnson, recordó a EFE el miércoles en una entrevista que la región estuvo relativamente tranquila hasta el 4 de noviembre.

Y aunque eran conscientes de los riesgos que implicaba cruzar la frontera entre Sonora y Chihuahua, los habitantes de la región rara vez eran acosados por los criminales.

Ahora hay muchos guardias de seguridad, patrullando constantemente el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Estatal, quienes, además de las comunidades, patrullan las brechas de la Sierra. Antes estaba muy tranquilo. En los 45 años que he vivido en la región, nunca hemos visto violencia, pero a estos grupos criminales de Chihuahua se les ocurrió la idea de invadir Sonora y matar a las primeras personas que se cruzaron en su camino, dijo Langford.

En su opinión, los gobiernos federal y de Sonora están avanzando en el cumplimiento de sus obligaciones para garantizar la seguridad de los habitantes de la región mediante la construcción de una carretera que conecta Bavispe con Agua Prieta y una pista de aterrizaje para sus actividades productivas. También están haciendo esfuerzos para proporcionar conexiones telefónicas y de Internet en la región.

Después de la tragedia y a pesar de las medidas gubernamentales para garantizar la seguridad en la región, al menos 15 de las 31 familias mormonas que viven en La Morita dejaron la comunidad para emigrar a los Estados Unidos.

Estas familias, que suelen tener doble nacionalidad, poseen propiedades y negocios en Baviera, por lo que algunos de ellos han regresado sólo esporádicamente. Pero según Langford, sólo la mitad de las casas están actualmente habitadas.

Conflicto diplomático

La muerte de los nueve miembros de esta comunidad mormona con fuertes raíces en los Estados Unidos amenazó con llevar a un conflicto diplomático.

A finales de noviembre de 2019 se abrió un nuevo frente en las complejas relaciones entre México y los Estados Unidos cuando el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, anunció su intención de calificar a los cárteles mexicanos de terroristas, lo que podría tener graves consecuencias para México.

Dos semanas después, y tras una visita del Fiscal General de los Estados Unidos William Barr a México para discutir temas de seguridad con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, Trump anunció que posponía la designación de los cárteles mexicanos como grupos terroristas, pero el tema seguía sobre la mesa.

Además, varios miembros de la familia mormona LeBarón viajaron a la Casa Blanca el 8 de julio para exigir justicia frente al edificio, aunque no estaban entre los invitados o no se les dio un asiento en la reunión de López Obrador con Trump.

Seguridad, pero poco progreso

El mes pasado se inauguró un cuartel de la Guardia Nacional en la región, inaugurado solemnemente por el propio presidente López Obrador.

“Estamos aquí con ustedes para reafirmar el compromiso con la justicia, queremos justicia para todos”, dijo el presidente después de su reunión con las familias mormonas el 3 de octubre, donde garantizó el progreso en la investigación y la información oportuna.

Pero Abel Murrieta, representante legal de la familia LeBarón, dijo a EFE que sólo un hombre está detenido por su probable responsabilidad en la masacre de las familias mormonas, a pesar de los informes de que hay alrededor de un centenar de sospechosos.

Adrián LeBarón, padre de Rhonita María Miller y abuelo de cinco de los niños asesinados, dijo a EFE que sólo uno de los presuntos autores estaba involucrado en un juicio por asesinato y que el resto, al menos otros 12 sospechosos, están detenidos por cargos de crimen organizado, según la fiscalía federal.

No habrá ceremonias de conmemoración en La Morita este año. Los familiares esperan otra visita del Presidente de México, prevista para el 15 de diciembre, quien se ha comprometido a inaugurar un monumento en memoria de las víctimas y a informar a sus familiares sobre la marcha de la investigación.

Por Daniel Sánchez, Agencia EFE

CB