Skip to content

Un macabro hallazgo en el fondo del mar revela otra “verdad” sobre el hundimiento del Estonia hace 26 años

El mar se tragó el barco y a 852 personas. Se dijo entonces que las escotillas de carga se abrieron. Pero un documental descubrió algo más.

Un macabro hallazgo en el fondo del mar revela otra

Un macabro hallazgo en el fondo del mar revela otra "verdad" sobre el hundimiento del Estonia hace 26 años

En las primeras horas de la mañana del 24 y 25 de septiembre de 1994, la tormenta golpeó al “Estonia”, un transbordador de 155 metros de largo y 60 metros de alto construido en los astilleros alemanes en 1979, certificado como seguro por la empresa francesa “Veritas” y propiedad de la compañía naviera estonia “Estline”. El barco era más que un simple barco de pasajeros, era un símbolo, el primer barco que conectó Estonia con Europa Occidental después del colapso de la Unión Soviética.

El ferry operaba la ruta entre la capital estonia Tallin y la capital sueca Estocolmo. Había 989 personas a bordo de este gran barco: 803 pasajeros y 186 miembros de la tripulación. Docenas de personas disfrutaron del karaoke en el ‘Admiral’s Pub’, una de las formas de pasar el tiempo durante la travesía. Aparte de las molestias y los mareos causados por el mal estado del mar, la noche fue tranquila y el “Estonia” navegó casi a su máxima velocidad: 21 nudos, unos 38,5 kilómetros por hora.

A la 1:22 todo cambió. Lo que sucedió significó que en sólo 26 minutos esta masa yacía en el lecho marino y más de 700 personas quedaron atrapadas dentro. Los 97 que lograron saltar al mar también murieron, se ahogaron o murieron congelados.

137 personas se salvaron y un total de 852 murieron. Entre los muertos había principalmente suecos (501) y estonios (285). Su hundimiento fue el peor desastre marino en tiempos de paz desde el Titanic.

El entonces Primer Ministro sueco, el conservador Carl Bildt -hoy dedicado al análisis de la política internacional desde un think tank- se tomó unas horas para señalar la causa del accidente en el protocolo que mantuvo en comunicación por radio, sin que un experto pudiera inspeccionar el barco y sin que el capitán hubiera señalado la causa.

Según Bildt, las amarras de las puertas que cerraban las rampas de acceso traseras no resistieron la tormenta, cedieron y provocaron que el barco se inundara en pocos minutos. Un informe oficial de una comisión internacional consolidó esta teoría tres años después.

Esto concluyó erróneamente una investigación que nunca fue aceptada por los sobrevivientes y los miembros de la familia. Durante más de dos decenios, los gobiernos implicados se negaron a llevar a cabo nuevas investigaciones, a pesar de las peticiones que se les hicieron.

Suecia, que se negó a reflotar el barco (está situado a 85 metros de la superficie), prohibió cualquier tipo de exploración del barco. Junto con Finlandia y Estonia, decidieron que el barco era una tumba inviolable y que no se investigaría nada más.

Estocolmo rechazó la petición de muchos parientes de enviar buzos o un mini-submarino para tomar fotos, y convirtió en un crimen acercarse al barco.

El gobierno de Bildt incluso consideró cubrir la nave con una capa de cemento, pero abandonó esta idea. Muchos familiares y supervivientes acusan a los sucesivos líderes suecos de ocultar algo.

En 2019, un juicio celebrado en Francia absolvió a “Veritas” de toda responsabilidad, basándose en que no había pruebas de que el buque hubiera causado el naufragio por su propia culpa.

El Parlamento sueco recibió más de 10 solicitudes de permiso para enviar buzos a inspeccionar el barco, pero nunca fueron votadas.

¿Contrabando de armas?

Entre las diversas teorías, las víctimas afirman que el gobierno sueco ha ocultado transportes ilegales de armas o incluso material radiactivo. O que el barco puede haber chocado con un submarino sueco. Las aduanas suecas confirmaron en 2004 que el “Estonia” había transportado armas dos veces antes del naufragio.

Pero finalmente un submarino robot con una cámara llegó al barco, que había sido enviado por dos documentalistas suecos que ahora se enfrentan a un juicio que podría ponerlos en la cárcel durante dos años. Su investigación, que ya ha sido difundida como una serie documental de televisión de cinco partes, podría poner fin a la teoría del hundimiento accidental y señalar una razón más siniestra.

El robot submarino enviado al “Estonia” registró un agujero de cuatro metros de profundidad en el casco del barco. Según los expertos de la serie de documentales, tal agujero sólo puede hacerse “con una fuerza externa masiva”.

También afirman que sin grandes agujeros externos el barco nunca podría haberse hundido a la velocidad a la que se hundió. Cuando llegaron los primeros equipos de rescate, la masa ya estaba en el fondo del mar.

Varios sobrevivientes, como el ingeniero Mikael Oun, cuentan en la serie de documentales que en un momento dado escucharon una detonación muy fuerte y luego dos fuertes golpes. Dicen que a partir de ese momento la nave comenzó a disminuir su velocidad y a inclinarse. Otros pasajeros confirman esta versión.

La publicación de la serie titulada “Estonia: el descubrimiento que lo cambia todo” ha llevado a los gobiernos de Estonia, Finlandia y Suecia a acordar la investigación de los nuevos datos para decidir si se reabre la investigación.

No hay ninguna referencia a este agujero en el informe de 1997. Además, el robot submarino encontró un objeto blanco en el fondo del mar junto al Estonia, que tampoco figuraba en el informe de la comisión internacional de 1997.

Bruselas, Especial

<
México identificó el naufragio del primer naufragio de los esclavos mayas en Yucatán