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10 años después del crimen de Mariano Ferreyra: los acontecimientos que llevaron a José Pedraza a la cárcel

El entonces jefe del Sindicato de Ferrocarriles fue condenado a 15 años de prisión como autor intelectual del asesinato

El 20 de octubre de 2010, hace diez años, la mañana estaba soleada en Avellaneda. Mariano Ferreyra, de 23 años, tomó su mochila, se despidió de su madre con un beso y se dirigió a la estación de ferrocarril de Roca, donde él y sus compañeros iban a realizar una acción de protesta para exigir la entrada de los trabajadores del ferrocarril subcontratados en la instalación permanente, que ganaban un tercio de lo que les correspondía según sus funciones. Cuando llegó a la estación, Ferreyra notó que las vías habían sido cortadas por un grupo de personas, varias de las cuales estaban en uniforme de trabajo, gritando insultos y amenazas. Nadie habría sospechado que unos minutos más tarde la banda organizada por el sindicato de trabajadores ferroviarios atacaría la movilización con armas de fuego y que Ferreyra yacería muerto en una carretera de Barracas, pasando el Puente Viejo, que conecta el barrio de Buenos Aires con los suburbios. Fue un crimen político que conmocionó al país. Tras un juicio relativamente rápido, el 22 de abril de 2013, los miembros de Barracas Cristian Favale, Gabriel “El Payaso” Sánchez y el dirigente sindical de la Línea Roca, Pablo Díaz, fueron condenados a 18 años de prisión como autores materiales del crimen, mientras que José Pedraza y Juan Carlos “El Gallego” Fernández -las máximas autoridades del sindicato ferroviario- fueron condenados a 15 años de prisión como autores intelectuales del asesinato. Fue la primera vez que los autores intelectuales de un crimen político fueron condenados en Argentina. También se condenó a penas de prisión a los comisarios y agentes de policía responsables de la liberación de la zona en la que fue asesinado Mariano Ferreyra.

Pedraza fue arrestado en su apartamento de un millón de dólares en Puerto Madero el 22 de febrero de 2011. En su escritorio había folletos de la cooperativa Unión del Mercosur (que era un taller especializado en maquinaria pesada) y documentos comerciales de la empresa, que basaba sus beneficios en el sistema de subcontratación del ferrocarril, que le permitía pagar salarios inferiores a los del convenio colectivo, al tiempo que imponía horarios de trabajo ampliados y no ofrecía trabajo social a los trabajadores. Los trabajadores figuraban como contribuyentes individuales que prestaban servicios a la cooperativa, y los beneficiarios de los beneficios de la empresa eran los gerentes del sindicato, cuya labor debería haber sido la de defender los derechos de los trabajadores. También se encontraron armas de fuego en el departamento de Pedraza y en la sede del sindicato. El líder sindical del peronismo, que tenía estrechos vínculos con los sucesivos gobiernos, fue llevado a la prisión de Ezeiza, donde permanecería durante varios años. Pedraza moriría en 2018 bajo arresto domiciliario en un ático de Palermo Chico.

Mariano Ferreyra fue miembro del Partido Obrero y a su corta edad líder de la parte sur de su partido. Jorge Altamira, líder del Partido Obrero Trend y fundador de la organización a la que pertenecía Ferreyra, este diario informa sobre las similitudes de la situación política una década después del crimen: “Estamos bajo la misma estructura social que el crimen de nuestro compañero. En esa época, los Kirchner también gobernaban, y demostraron que es un mito que bajo los gobiernos nacionales y populares no se produzcan eventos como el del asesinato de Mariano. Las condiciones laborales y sociales son iguales o más graves que entonces, con bajos salarios, baja paridad y precariedad. Berni está en el gobierno, Guernica resulta ser una metáfora de la situación actual”.

En la mañana del 20 de octubre de 2010, alrededor de las once de la mañana, hubo un primer enfrentamiento entre la multitud y los manifestantes que arrojaron piedras desde el terraplén. Así que decidieron ir a la zona de Barracas, en la capital federal, para iniciar y llevar a cabo la protesta. Pero la turba actuó con mayor malicia, y los manifestantes tuvieron que abandonar su objetivo. Perdieron la concentración y realizaron los primeros tratamientos de los heridos con piedras, incluyendo a Elsa Rodríguez, que más tarde recibiría una bala en la cabeza. También usaron el resto para comprar algunos sándwiches en una pequeña parrilla y para obtener agua de un grifo. Al mediodía hacía calor. Una docena de barrabravas lideradas por Cristian Favale se unieron a la banda del ferrocarril. Pablo Díaz, el líder sindical de la Línea Roca, dio la orden y la turba atacó a los manifestantes. Mariano Ferreyra y otros habían formado un cordón de seguridad para que el resto de la manifestación pudiera retirarse. Favale se sentó con una rodilla Señaló. Disparó. Mariano Ferreyra cayó herido sobre el asfalto Entonces Favale dijo a los ferroviarios que se fueron después del ataque: “Hice un agujero en el estómago de este osito de goma.

“El juicio salió rápido porque mostramos determinación de no aceptar la mediación con el gobierno”, dijo Altamira. Fue un crimen político contra la clase obrera. La naturaleza de este asesinato debe ser conocida.

La movilización por la justicia de Mariano Ferreyra (y Elsa Rodríguez, que aún hoy está paralizada y sin palabras) fue masiva y se prolongó con el juicio. Allí se demostró el carácter del trato, que Pedraza y Fernández decidieron defender por la fuerza. Las audiencias judiciales demostraron que Pedraza y el Ministro de Trabajo Carlos Tomada se comunicaron después del crimen, y la Viceministra Noemí Rial ofreció su apoyo al gobierno. El propio Pedraza fue el responsable de encontrar un abogado para el asesino Favale. La primera reacción de la entonces Presidenta Cristina Kirchner fue acusar a los manifestantes, llamándolos grupos que buscaban un muerto.

Hace diez años, el asesinato de Mariano Ferreyra, en busca de justicia, permitió descubrir los vínculos entre Barrabravas, Patotas y sindicalistas, sus negocios clandestinos y su relación con el poder político. En el caso de Mariano Ferreyra, se hizo justicia en los tribunales de Komodoro Py.

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