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Alberto Fernández dio protagonismo y apeló a Martín Guzmán para generar credibilidad en el mundo económico

La Presidenta y Cristina Kirchner acordaron dar un mensaje técnico y profesional al sector privado

Alberto Fernández dio protagonismo y apeló a Martín Guzmán para generar credibilidad en el mundo económico

Alberto Fernández dio protagonismo y apeló a Martín Guzmán para generar credibilidad en el mundo económico

El desafío para las administraciones de todo el mundo es cómo captar audiencias cuando los anuncios oficiales compiten con una gran cantidad de noticias que siempre son más impactantes que las noticias generadas por los gobiernos. Intentaron renegociar la deuda con los tenedores de bonos privados, invitaron a los gobernadores, Cristina Kirchner estaba presente, hicieron un escenario original en el museo de la Casa Rosada, pero el efecto no duró más de 48 horas. Decidido a salir de las garras de la pandemia, el gobierno hizo hoy un gran trabajo de comunicación.

Semanas después, incluso el nuevo pinchazo de la terminal no fue un buen ejemplo de comunicación. Mientras el ministro Martín Guzmán presentaba las directrices presupuestarias a algunos periodistas de su despacho, el banco central emitió un comunicado de prensa anticipando medidas para evitar que continuara la fuga de divisas provocada por el dólar de ahorro. De hecho, una de las dificultades a las que se enfrenta el equipo de Alberto Fernández es precisamente la falta de coordinación. La otra es la falta de portavoces creíbles que puedan dar al público la dirección que quieren tomar.

En ambos casos, el propio presidente es parte del problema. No sólo porque cree que nadie puede transmitir el equilibrio político que quiere transmitir a la administración, sino también porque le resulta difícil poner a otros miembros de su propio equipo en el punto de mira. Sin embargo, hoy cedió y se puso a Martín Guzmán en el medio, lo que dio un tono técnico, profesional, riguroso y preciso a la comunicación. En resumen, lejos de la “charla” política. El Vicepresidente estuvo de acuerdo en que así fuera y este acuerdo en la fórmula presidencial aflojó la puesta en escena.

El Ministro de Economía trabajó con su propio equipo de comunicaciones desde el principio. A la hora del almuerzo pasó por la Casa Rosada, donde almorzó con Fernández, y luego fue a C5N, donde realizó una entrevista de una hora para Ámbito Financiero, que será transmitida por el canal de noticias en la noche. Allí esperaba, por ejemplo, que el Banco Central emitiera una nueva declaración sobre la política monetaria.

Del canal regresó a su oficina, telefoneó al Presidente y fue el último de los funcionarios en llegar a la Casa Rosada para el anuncio, cuando ya estaban el Ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, el Ministro de Agricultura, Luis Basterra, y la jefa de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont. Dentro, el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, y la subdirectora, Cecilia Todesca, ya estaban allí. Entró y terminó el acuerdo sobre las condiciones de funcionamiento del anuncio y acudió a la reunión que mantuvo con los directores de las Cámaras de Comercio, a los que anticipó las medidas.

El hecho es que después del anuncio, el gobierno esperó a que el sector privado se pronunciara y hablara con los medios de comunicación para comentar las medidas. Se estableció un discreto sistema logístico de paneles, altavoces y micrófonos para proporcionar un marco adecuado para el diálogo con los periodistas que inundaron el edificio gubernamental, como no ha sido el caso desde el 10 de diciembre de 2019, cuando el Frente de Todos asumió la presidencia.

Un funcionario de negocios admitió a este diario que Fernández sabe que su palabra no inspira mucha confianza en el mundo de los negocios. “Soy abogado”, se disculpó. En todo caso, el consultor señaló que cada vez dedicaba más tiempo a visitar las plantas industriales del AMBA, que Fernández eligió para algunas de las “60 medidas” de incentivos a la inversión y el consumo privados.

Mientras tanto, el Presidente seguía todo en la televisión y desde su oficina. Se reunió con el Secretario General, Julio Vitobello, y el Secretario de Comunicaciones, Juan Pablo Biondi, y ni siquiera participó en discusiones informales con los líderes empresariales que pasaron por la Casa Rosada. En este extraño día, cuando el Presidente no se dio cuenta, a las 8:25 p.m. se oyó el helicóptero que lo llevaba de vuelta a la residencia del Olivo.

Como nunca antes, aceptó que sería su equipo el que llevaría el peso de lo que quería ser un antes y un después en su administración, el inicio de una etapa que le permitiría llegar más fácilmente en marzo, con la esperanza de que con la liquidación de las monedas agrícolas, las arcas del Tesoro se fortalecieran y la actividad económica comenzara a dar saltos. Hasta entonces, sabe, estarán cortando las uñas.