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Andrés Malamud: “El peronismo se enfrenta a dificultades económicas sin un líder al mando

En un diálogo con este diario, el prestigioso politólogo y académico revisó la situación actual de Argentina y el impacto de la crisis económica. También la vida interna de los dos grandes espacios políticos que tiene el país. "Alberto Fernández está a cargo del presente y nadie obstruye su camino. Es él quien no avanza, tal vez porque no ve a dónde lo lleva", dijo.

Andrés Malamud:

Andrés Malamud: "El peronismo se enfrenta a dificultades económicas sin un líder al mando

“El equipo de Alberto aún no lo ha logrado. Él es responsable del presente y nadie le bloquea el camino”. Con la precisión de un cirujano convierte cada palabra en una daga. Fino, afilado, preciso. Malamud, cuyo nombre es Andrés, describe punto por punto la situación actual en Argentina. Lo hace en diálogo con este diario desde Lisboa, donde hace tiempo decidió izar una bandera.

Su distancia física de Argentina no le impide analizar en detalle los recovecos de la política nacional. Desde el punto de vista federal o en el borde de la Avenida General Paz, el tiempo se divide entre los pasos sigilosos de Rodríguez Larreta en su camino hacia el liderazgo o las dificultades estructurales y económicas de la conurbación donde debe reinar Kicillof.

Cristina o Alberto. Alberto o Cristina. Política Exterior y el Gabinete de Albertista. El peronismo en todas sus facetas y el electorado nacional, popular y antiperonista. El cambio y la reconstrucción, el radicalismo y la necesidad de liderazgo. El politólogo y profesor de la Universidad de Lisboa analiza la Argentina y la montaña rusa de destino incierto en la que se encuentran todos los habitantes del país.

Alberto Fernández parece haber dejado atrás una fase de negociación y consenso con la oposición. ¿Ha llegado a un extremo o forma parte de una dirección que está temporalmente involucrada con el sector de la oposición?

– No veo ninguna dirección en este gobierno. Es todo táctica. Las tácticas pueden tender a equilibrar o polarizar. Cuando alguien tiene estrategia, usa movimientos tácticos para dirigir las velas hacia el objetivo. El objetivo no está claro aquí.

-¿Qué quieres decir?

– ¿Cómo es este gobierno para los demás gobiernos argentinos desde 1983? Todos comienzan así. Alfonsín comienza con (Bernardo) Grinspun, Menem comienza con el plan Bonex, Duhalde comienza con (Jorge) Remes Lenicov y luego pasa a (Roberto) Lavagna. Cristina tuvo varios saltos y Macri tuvo que enderezar el barco a medio camino. Esto no prueba que el gobierno tenga razón, sólo lo destaca como otro representante de los gobiernos democráticos, legítimos pero ineficaces que hemos tenido desde el 83.

– El gobierno insiste en una agenda que corre paralela a los eventos en Argentina. La misma semana en que se conoció el alcance de la pobreza y la necesidad, la discusión giró en torno al traslado de tres jueces federales. ¿Hay una agenda paralela?

– Hay dos agendas. La agenda de Cristina, que mira al pasado y al futuro, y la de Alberto, que mira al presente y no lo ve: ¿Qué significa que Cristina mira al pasado? Que está tratando de eliminar las causas que la afectan a ella y a su familia. ¿Qué significa que ella mira hacia el futuro? Que está tratando de promover la carrera de uno de sus hijos, ya sea una carrera biológica o una carrera política.

– ¿Y Alberto Fernández?

-Alberto es responsable del presente y nadie obstaculiza su camino. Él es el que no avanza, tal vez porque no ve hacia dónde va. No comparto la opinión de que Cristina esté aumentando su interferencia en el gobierno. En cualquier caso, es el equipo de Alberto el que todavía no se ha hecho un nombre. Y algunas de las peores medidas, o falta de medidas, que los intendentes y gobernadores peronistas atribuyen al pueblo de Alberto.

– Así que para ti, Cristina no quiere atropellar a Alberto Fernández en el gobierno, pero el propio presidente no puede defenderse.

-Exactamente. La responsabilidad de lo que ocurre en el presente recae en el presidente. Esto no se trata de hiper-presidencialismo. No es culpa de la persona que conduce desde el asiento de al lado, sino de la persona que no está en el asiento del conductor.

La necesidad de empleo que surgirá será atendida informalmente. Muchos serán ilegales, como el tráfico de drogas, la trata de personas, el tráfico de armas y el contrabando (sobre la crisis pospandémica)

– ¿Fernández y su principal partido político tienen suficiente volumen para tomar una posición?

-No. Él debería haberlo construido.

– ¿Qué pasó? ¿Por qué no lo hizo?

– Obviamente sus capacidades para enhebrar y administrar un estado del siglo XX eran aceptables, pero sus capacidades para enhebrar y administrar un estado del siglo XXI no lo eran.

– La idea de que Cristina gira en torno a cada decisión o falta de decisión de la presidenta se instala en la vida política. Es objeto de oposición. ¿Es así?

-Cristina es Cristina Y Alberto es el presidente. No puedo dar la responsabilidad de lo que el Presidente hace o no hace a nadie más que a él. Tiene toda la autoridad. Tenía la capacidad de crear un volumen político En el peronismo, el conductor es el que manda, y él prefirió no hacerlo. Podría haber compensado algo en lugar de conducir. Pudo haberse apoyado en los gobernadores o triangular con Massa. Y en cambio entregó a Massa a Máximo, que es más moderado que Cristina, a pesar de todo, y con los gobernadores no sólo no armó sino que desarmó.

– ¿Dónde lo ves?

-Vicentina usada (Omar) Perotti Les envió el submarino sin quererlo. Y las medidas que toma terminan por perjudicar a Cristina también. Para Vincent, aunque se le acercara un senador de la Iglesia, no era una medida del kirchnerismo. Y que (Alberto) Beraldi forme parte del comité que lleva su nombre tampoco habría sido exigido por Cristina. Es él quien trata de halagar a Cristina haciéndole favores que ella no le pide. El problema es el Presidente.

– ¿Ve usted una falta de personalidad en el Presidente para dirigir el gobierno?

– No soy psicólogo. Observo una falta de liderazgo. ¿Cuáles son las razones de esta falta de liderazgo? Pueden ser psicológicos. Duhalde puede tener razón. No es que no tenga personalidad, pero está abrumado por los acontecimientos, tiene que dar un paso atrás, pensar durante tres horas y hacer yoga.

El electorado en el que pesca Cambiemos no es peronista. Lo que la oposición busca son líderes, no votos

-Maximo Kirchner fue descrito como una versión más moderada de Cristina Kirchner.

– Los que lo conocen y pueden decir por sus actos dicen que Máximo se parece más a Néstor Kirchner. Y como sabemos, Néstor era alguien que hablaba con la gente. Podía enojarse, podía abusar, pero hablaba. Cristina no habla con la gente. Nunca habló con sus intendentes, nunca habló con sus gobernadores. No habló con todos los ministros. Eso es lo que te dicen los intendentes, los gobernadores y los ministros. Néstor llamó al ministro de finanzas todas las mañanas para ver los números. Hacía rosquillas, hacía política. Cristina lidera. No hay mediación.

– Con este formato para la elaboración de políticas, Cristina Kirchner construyó un liderazgo extremadamente fuerte que ha mantenido hasta el día de hoy.

-El liderazgo de Christina se basa en la relación directa que tiene con las masas. En el encanto que genera en el 30% de los argentinos. Después de eso, sus equipos de dirección nunca se distinguieron por su competencia. Y cuando miramos la provincia de Buenos Aires, dos de los ministros más importantes, los Ministros de Justicia y Seguridad, la obedecen. Y no con grandes resultados.

– Cuando está en el poder, el peronismo tiene un solo gobernante, y ese es el Presidente. Este es un momento histórico, porque hay una persona de gran volumen político en la vicepresidencia. Hay partes de la coalición que responden a Cristina como líder político. ¿Es posible vivir con esta idea en el peronismo?

– Vemos que es posible coexistir. Lo que no podemos hacer es gobernar. La otra complicación es que Cristina es fuerte en Buenos Aires, que es una provincia disfuncional y lleva a una disfunción en el gobierno nacional.

– ¿Cómo se vería eso?

– Tiene el 38% de la población que es desfavorecida y superpoblada. Con el 38% de la población recibe el 22% de la participación y tiene alrededor del 50% de la pobreza. Y Cristina es la dueña de esta zona. El gobernador le contesta, y Alak y Berni, que no son del Centro de Estudiantes de Economía, también le contestan. El problema de Alberto es no enfrentarse a un vicepresidente que niega el poder, porque no es así. No cuestiona el poder. Pero enfrentarse a una provincia de Buenos Aires que lo consume con el poder.

-Cristina Kirchner no discute con Fernández sobre el poder…

-No. Si hay algo que Cristina no quiere, es convertirse en presidenta. Hasta donde sabemos, no hay nadie que argumente o justifique que Cristina quiera echar a Alberto y convertirse en presidenta. Ella quiere que sea él. También es probable que no busque la reelección de Fernández. Pero quiere que termine bien, porque está interesada en que alguien cercano a ella se convierta en su sucesor.

– El camino natural que Máximo Kirchner debería tomar en los próximos años.

-O Axel Kicillof. Su yerno o su hijo biológico. El tiempo lo dirá. Lo que está claro es que el fracaso del gobierno de Alberto Fernández no les interesa. Si dependiera de ella, lo apoyaría. Tengo la impresión de que ella se apoya y él se corta los pies. La fuente no soy yo. Te diré lo que dicen los peronistas del gobierno.

En la actualidad, el peronismo está sufriendo una pérdida de identidad en el liderazgo y las dificultades económicas

– Es cierto que hay críticas al gobierno de Fernández desde dentro. Alcaldes y gobernadores que ven que el gabinete aún no ha comenzado y la administración aún no ha comenzado.

-Los intendentes, no sólo de Buenos Aires, cuando tienen que administrar sus casas, no pueden (María Eugenia) pedirle a Bielsa porque no ejecuta el presupuesto. Preguntan a “Wado” De Pedro. Esto significa que la eficiencia en el Gabinete viene del lado del Kirchnerismo. No es una ideología. El kirchnerismo en la gestión, que no se ha distinguido por su eficiencia, es más eficaz que el albertismo.

– ¿Crees que existe el Albertismo?

-No Alberto lo evitó. Lo amputó antes de su nacimiento.

-¿Por qué lo hizo?

– No estoy seguro de si fue un error. Le prohibió a sus seguidores hablar sobre el refugio. Evitó que lo crearan. La única forma de que Alberto sobreviva sin el Albertismo son los zancos que le permiten encontrar el equilibrio: los gobernantes y el amo. Sin gobernantes y sin Massa, con poder autónomo, Alberto es Cristina. No tiene más remedio que volver al asilo de ancianos en la derrota. Pero él es el que evitó crear el Albertismo y que no permitió el ascenso. No promovió la restauración del equilibrio contra los agentes territoriales del peronismo.

– Repita su análisis sobre la provincia de Buenos Aires. Eres una fuerza motriz detrás de la idea de compartirlo.

– La provincia está destinada a ser robada por otras provincias. Hacia el exterior. Y se dirige hacia el interior, de modo que los intendentes, que son elegidos junto con el gobernador, no tienen un poder efectivo. Los intendentes son mendigos del gobernador, así como los gobernadores son rehenes fiscales del presidente. Esto es perjudicial para el liderazgo político. Como los intendentes no pueden llegar a ser gobernadores, los gobernadores de Buenos Aires no pueden llegar a ser presidentes, y sin embargo no hacen nada para cambiar este sistema, que interrumpe su carrera. El problema de Argentina es que todos estamos vivos, y el problema de la gente de Buenos Aires es que todos somos tontos. Tenemos una provincia que nos perjudica y la dejamos como está, quién sabe por qué.

– A menudo se dice que la provincia no proporciona presidentes. Los gobernadores de Buenos Aires no son presidentes, y los intendentes no van a ser gobernadores.

– El mito más tonto de la política argentina. Que La Matanza pone a los presidentes en el cargo. La Matanza no ofrece nada. Ni gobernadores ni presidentes. Tampoco hace felices a sus ciudadanos. La única provincia argentina que una vez proporcionó un presidente fue Córdoba en 2015. Sin Córdoba, Scioli sería presidente. El pueblo de Buenos Aires es una víctima. Pero son cómplices, como dice mi colega Marcelo Moriconi. El cómplice de la víctima es el que contribuye con su propio sufrimiento. Si sacas a La Matanza, el resultado de la elección es siempre el mismo. Nunca cambia un resultado. Y lo mismo ocurre con la provincia. 38% del electorado. Si lo sacas, no cambias el resultado nacional.

– Usted ha declarado en un artículo que publicó que la Provincia de Buenos Aires no pone presidentes en el cargo, pero puede removerlos.

-Sí. Porque, contrariamente a la opinión general, la Provincia carece de poder electoral. Porque los votos están divididos y porque falta una identidad. No es que el pueblo de Buenos Aires decida poner a un presidente en el cargo, todos votan por ese candidato y luego ganan. Porque no existe una identidad de Buenos Aires. Pero están subrepresentados en el Congreso. Cuando hay una crisis económica, la gente de Buenos Aires sufre más.

-¿Por qué?

-Porque tienen menos participación en relación con la población y lo que aportan. Dos tercios de los habitantes de Buenos Aires viven en el 1% del territorio. Es mucho más fácil salir a la calle. Como no puedes llevarte las urnas contigo, te vas a la calle. Y la calle no pone a los presidentes dentro, sino fuera. En América Latina, los presidentes son elegidos y puestos en la calle. Y la provincia de Buenos Aires sólo controla las calles.

Si Macri es criticado por su falta de autocrítica, es porque se teme que vuelva al gobierno y haga lo mismo. Cristina Kirchner no ha hecho mucha autocrítica y los ha vencido a todos

– En estos 11 meses de gestión ha habido marchas y contramarchas, como las ha habido en la gestión de Macri. La última exposición pública sobre Venezuela es una ejemplo . El Presidente desacreditó las declaraciones del Embajador ante la OEA y posteriormente cambió su posición. ¿No están estos errores dañando la credibilidad del gobierno y de Fernández?

-Sí. Las contramarchas deben ser tomadas en serio. La falta de autoridad es muy grave. ¿Sabe lo que le dice un peronista que gobierna un municipio o una provincia cuando ve a un embajador votando por algo que el presidente no acepta, y éste, en lugar de echarlo, lo critica en los medios de comunicación? Te dicen que este presidente es radical. No puede haber peor insulto para un peronista.

– ¿Ves algo de un presidente radical en Fernández?

– Muchos argentinos estaban entusiasmados con un gobierno que tenía la honestidad de los radicales y la eficiencia de los peronistas. Y lograron lo contrario.

– ¿Es Fernández el campesino pragmático y Cristina la ideóloga?

-Cristina es más pragmática de lo que pensamos. Alberto no es pragmático. Porque un pragmático adapta los medios al fin y Alberto carece del fin. Es voluble, no pragmático.

– Ha habido temas como Vicentin, la reforma judicial o el traslado de los tres jueces donde el gobierno ha tropezado. No pudo salirse con la suya. ¿Qué pasó con el pragmatismo del peronismo y el gobierno en estas situaciones?

Un dogmático es firme en sus convicciones. Un pragmático es firme en sus objetivos y adapta los medios para alcanzarlos. Si no tienes metas, no eres un pragmático. Eres maleable, eres plastilina. ¿Querías o quisiste despojar a Vincent? Cuando se da la vuelta, dice: “Pensé que me aplaudirían”. No dijo: “Pensé que era un buen movimiento y no lo entendí”. Buscaba aplausos, no buscaba un objetivo político público. Eso es lo que el presidente debería negar. Debería mostrar que tiene objetivos de política pública. Hasta ahora, esto no se ha aclarado. No está claro dónde quiere ir, en qué dirección quiere remar. Si no sabes a dónde vas, ningún viento te llevará a puerto.

– Esta semana un policía fue asesinado en el barrio de Palermo de la ciudad, y una vez más salieron a relucir las diferencias entre Sabina Frederic y Sergio Berni. Esta vez por el uso de las pistolas paralizantes. ¿Se puede garantizar la seguridad del territorio más caliente con dos personas que tienen diferencias permanentes?

– Aparentemente no. Lo interesante es que las ideologías se cruzan aquí. La derecha es el marido de Cristina y el progresismo es el ministro de Alberto. Esto muestra que tenemos tres niveles de discusión. Uno es el ideológico, que es el menos relevante. La otra tiene que ver con el peronismo o no peronismo. Y aquí el peronismo tiene un amplio espectro, que va desde la extrema derecha a la extrema izquierda. El hecho de tener un gobierno peronista en una provincia o nación no te dice nada sobre la orientación ideológica.

– ¿Qué hay del tercer nivel?

– La efectividad de las políticas. Tenemos un problema, no sólo de ideología o de peronismo o antiperonismo, sino también de ineficacia de las políticas. Por un lado, hay confusión entre las dos posiciones. Por otro lado, ninguno de los dos ha tenido éxito. Porque no sólo los conflictos políticos causan confusión en la sociedad, sino también el fracaso de la política. No es que Berni lo esté haciendo bien y Frederic lo esté haciendo mal o viceversa. Nadie puede presumir de buenos resultados. La falta de resultados también contribuye a la confusión.

– ¿Cómo definiría el momento del peronismo, que se dividió en la oposición y volvió al poder con un grado muy alto de unidad?

– ¿Qué hay en este momento peronista que otros momentos peronistas no tuvieron? Dos cosas. Una es la falta de identidad en el liderazgo. El líder no es el presidente y el presidente no es el líder. La otra es la angustia económica. El peronismo pasó por malos momentos económicos, pero en general se benefició del auge de las materias primas o de los buenos momentos internacionales. Mientras que el no-peronismo siempre tuvo que prevalecer en los peores tiempos de sequía. Hoy en día, el peronismo se enfrenta a una emergencia económica sin su líder en la cima. Ambos al mismo tiempo producen un cóctel que podría ser explosivo. Ahora mismo es sólo confuso. Pero América Latina está sentada en un barril de pólvora. Así que si eso no cambia, podría terminar mal.

Cristina quiere que Alberto termine bien el gobierno porque le interesa otro gobierno que esté cerca de ella como su sucesor. Su yerno, Kicillof, o su hijo biológico, Máximo

– ¿es una ventaja si el conductor no es el líder?

– Si el presidente tuviera objetivos políticos, podría negociar. Podía negociar con la jefa de zona de la aglomeración, Cristina, y con los jefes de zona de las provincias, los gobernadores. El problema es que no parece haber nada que negociar. No es que el presidente tenga una agenda y necesite encontrar interlocutores que le apoyen en esa agenda y le proporcionen algo en el camino para cumplirla. No tiene ninguna agenda. En una entrevista internacional dijo que no apoya la agenda. Perfecto. Pero dejemos que nos dé la dirección.

– En la acera opuesta, donde está Cambiemos, están buscando el peronismo. . Hay tres líneas de negociación abiertas, llevadas a cabo por diferentes líderes . Parece que el peronismo es la respuesta a todos los problemas.

-Tal vez. A nivel de gestión. El PRO, que por el momento parece seguir siendo el líder en esta área debido a Rodríguez Larreta y Macri, es una combinación de tres elementos. Una es la sociología radical, porque el voto por Cambio en 2015 refleja el mismo mapa que el voto por Alfonsín en 1983 y por De la Rúa en 1999. Otra es que el liderazgo es peronista. Santilli, Ritondo, Monzó, Frigerio, Salvai, Larreta. Todos vienen del peronismo. Macri estaba coqueteando. No fue aceptado, pero tenía ciertas afinidades. Y la tercera cosa. La novedad de la PRO es la modernidad de la comunicación y la tecnología.

– Están buscando una extensión.

-¿Qué pasa ahora? Estás buscando líderes. Pero no encontrarán a los votantes allí. El electorado ante ellos sigue siendo predominantemente no peronista. O, si quieres ser menos sutil, anti-Kirchnerista. Y, en algunos casos, gorilas, anti-peronistas. El electorado en el que pesca Cambiemos no es peronista. Lo que buscan son líderes, no votos.

– ¿Cuál es el electorado en el que los Cambiemos pueden pescar votos hoy?

– El 40% que recibió Macri en la primera vuelta, y el Puchito que se suma al 48% de decepcionados que votaron por Alberto Fernández.

– Y luego está el voto independiente, que suele ser el factor decisivo en las elecciones.

-Sí. Contrariamente a la creencia popular, en Argentina hay un alto grado de identificación de partidos. Hay alrededor de un 35% de personas que se identifican con el panperonismo. Con una especie de peronismo. El peronismo no baja del 38% en las elecciones. Hay alrededor de un 25% que se identifica fuertemente con lo que Cambio representa. No es sólo antiperonismo. Es el 60%. El 40% de los argentinos pueden fluctuar. Tienen cierta afinidad, más en unas provincias que en otras, y eso determina en última instancia las elecciones.

– Ese 40% es entonces la clave.

-Ese 40% no está de acuerdo. No es la manera amplia del medio que sólo un candidato quiere votar. Normalmente está más en una dirección o en la otra. Así que el punto es que el panperonismo, el pancambienismo, es el más seductor. No es que salga un líder del centro. El centro siempre se divide entre los lados. Y los lados son muy fuertes.

En el peronismo el conductor es el jefe y Alberto Fernández prefirió no hacerlo.

– ¿No ves un futuro para el intento que varios líderes como Sergio Massa, Roberto Lavagna o Juan Manuel Urtubey han hecho en el camino intermedio?

-No. Porque el 40% que flota en el medio no es armonioso. No tiene una identidad común. Lo que tienen en común es que no se identifican con el peronismo o los cambios. Además, el sistema electoral argentino está diseñado para favorecer a los que están dentro, es decir, a los que están dentro. Por lo tanto, los partidos que controlan el proceso electoral son los que siguen permitiendo la entrada de políticos de fuera. Scioli, Palito Ortega y Reutemann no se presentaron al partido de los automovilistas ni a los cantantes de Tucumán. Tuvieron que presentarse a un partido establecido. Macri es alguien que se las arregla para romper los partidos establecidos en la conurbación. Pero nada más. Y debe aliarse con el radicalismo. Si las partes no quieren, no juegas.

– ¿Se ha posicionado Rodríguez Larreta como líder de la oposición o sigue desaparecido?

– Como líder de la oposición, no. Porque esta posición no existe en el presidencialismo. No determinará lo que los bloques votarán en el Congreso. Como principal candidato para el cargo de presidente de la oposición, sin duda.

– ¿Y dónde ha aterrizado la figura de Macri?

-Macri cree que garantiza la unidad de la oposición. Los moderados de “Juntos por el cambio” creen que Macri es una facción interna. Importante, pero no la unidad de la oposición. Macri sigue siendo uno de los líderes de la oposición más importantes, causando más rechazo que aceptación. Las intensas minorías en Cambiemos son alentadas por él. Pero no se pueden ganar elecciones con minorías intensivas.

– Hay un sector en Juntos por el Cambio que cree que a Macri le falta autocrítica en su gestión. Que no ha logrado ver claramente lo mal que se han hecho algunas cosas.

-Sí. Pero eso tiene que ver con qué hacer cuando regresen al gobierno. En cualquier caso, no hay necesidad de autocrítica para ganar o perder elecciones. Si te critican de esta manera, es porque temen que vuelvas al gobierno y que tú hagas lo mismo. Pero como valor electoral, eso es irrelevante. Cristina no hizo mucha autocrítica y golpeó a todo el mundo.

– ¿No es autocrítico haber asumido que no ganó en 2019, que tenía el partido peronista y que eligió a Alberto Fernández como su candidato? Reconoció sus límites.

– Puedes llamarlo así, pero no es necesariamente así. Porque también puedes tomarlo como una crítica a los votantes: “Estos tipos no saben lo que es bueno. Hace un diagnóstico y dice: “Si no gano, no me votarán”. No es una crítica de sí mismos. Es una admisión de limitaciones. Pero no es una crítica. Todos podemos reconocer nuestras limitaciones sin pensar que hicimos mal. Al contrario. Debe estar muy contenta con lo que ha hecho. Me imagino que se autoelogia más que se autocrítica.

– Emilio Monzó dijo en una entrevista de con este diario que Cristina y Macri tuvieron que hacerse a un lado para avanzar en la política nacional. La sentencia tuvo una fuerte resonancia en el mundo político. ¿Qué opinas?

– Los políticos no se hacen a un lado. Si no quieres ver a un político en este lugar, tienes que derrotarlo. Los pasos a un lado son para los libros de cuentos.

Hay dos agendas: la de Cristina, que mira al pasado y al futuro, y la de Alberto, que mira al presente y no la ve

– ¿Quieres formar un partido y ganar las elecciones, como dijo Cristina Kirchner, sería lo mismo?

– Eso es exactamente lo que es. Si quieres que se hagan a un lado, tú ganas.

– Todas las voces radicales están de acuerdo en que deben aprovechar esta fase de la oposición para rearmarse y crecer dentro de la coalición. Para tener un mejor lugar de cara al 2023. ¿Cómo analiza este proceso?

– Depende del liderazgo. Un partido o expresión política necesita tres factores: organización, ideas y liderazgo. El radicalismo tiene una gran organización. Tiene el doble de senadores que la PRO, tiene unos 400 intendentes, incluyendo cinco en las capitales de provincia, y tiene equipos de gestión en algunas áreas. Tiene algunas ideas. Tiene una Fundación Alem, que nunca antes había tenido. Es una fundación partidaria de estilo europeo relativamente nueva, que produce proyectos. Carecía de liderazgo porque se derrumbó en el área urbana. Con Martin Lousteau en la capital federal y finalmente Facundo Manes en la conurbación, está trayendo de vuelta lo que le faltaba. Con los líderes populares, lucha como cualquier otro. Sin líderes populares, las ideas y la organización no son suficientes.

– El gobierno se está acercando a China y alejando de los Estados Unidos. Toma una posición confusa hacia Venezuela. Está fortaleciendo sus relaciones con algunos países de América Latina. ¿Qué opina de la política exterior del gobierno de Fernández?

– No creo que el mapa que el presidente tiene en su cabeza esté claro. Cuando dice que en América Latina sólo quedan dos personas que quieren cambiar el mundo, y menciona a Andrés Manuel López Obrador, tengo la impresión de que no entiende nada de lo que está pasando. Ni en México ni en el mundo. Porque si hay algo que López Obrador no tiene en su cabeza, es el mundo. Al presidente de México no le importa el mundo. Se está centrando en su cuarta transformación, y sus únicas relaciones internacionales son con los Estados Unidos. El único país al que fue para alabar a su amigo Trump Si Alberto Fernández no es capaz de leer al líder internacional más cercano a él, no sé en qué estado estaría para leer al resto del mundo.

– En sus artículos y discursos ha expresado su preocupación por el aumento del crimen organizado en América Latina: ¿qué impacto puede tener en la Argentina y cómo puede ser?

– Saldremos de la pandemia con más estado. Eso es lo que todos te dicen. Pero será más estatal en términos de mercado. Creo que será menos estatal en cuanto a los mercados ilegales. Saldremos de la pandemia más pobres, más desiguales y con menos capacidad de producción. Y por lo tanto, la demanda de empleo será atendida de manera informal. Muchos de estos canales informales serán ilegales: el tráfico de drogas, la trata de personas, el tráfico de armas, el contrabando. Lo que está sucediendo en Rosario, por ejemplo, es simplemente la transformación de las vías fluviales argentinas en una ruta de circulación de drogas.

-Referencias al negocio del narcotráfico.

– El comercio de drogas, que es una consecuencia del mayor comercio de drogas. Las drogas circulan y algunas se quedan en Rosario. Pero como tiene un río y un puerto. Y no es el mercado más apetitoso. No es que los traficantes de drogas piensen en Rosario cuando producen. Piensan en Europa. Argentina tiene un bajo nivel de este tipo de problemas ahora mismo, pero un alto potencial para que se convierta en un problema mayor. La reducción de la capacidad del Estado, porque más Estado significa quizás más impuestos y más planes sociales, no más capacidad para controlar la frontera y el territorio. Si usted no controla las fronteras y el territorio, alguien más lo hará.