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Decepción e incertidumbre: cómo el gobierno experimentó el fracaso de la movilización virtual para el 17 de octubre

Los militantes salieron en una caravana con sus coches y las celebraciones del Día de la Lealtad se salvaron con una marcha similar a las de la oposición. Duros gestos en la CGT. Un interno bullicioso

Decepción e incertidumbre: cómo el gobierno experimentó el fracaso de la movilización virtual para el 17 de octubre

Decepción e incertidumbre: cómo el gobierno experimentó el fracaso de la movilización virtual para el 17 de octubre

“Fue el peor día de mi vida”, dijo un joven miembro del equipo digital que ayer iba a realizar la primera movilización virtual de la historia argentina. No podía creer lo que estaba pasando. Había previsto un ataque, pero organizó la entrada de 1500 amigos antes de la “hora de apertura” de la puerta, que sería a la 1 pm.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero: Cuando concedieron el acceso al público, empezaron a sufrir un ataque cibernético muy duro, hackeando de la forma habitual, provocando que entraran más usuarios de los que un sitio puede soportar para desactivarlo. Esto se conoce como un ataque de “negación de servicio”, llevado a cabo por robots que saturan los puertos de entrada bombardeando continuamente la información hasta que se saturan.

El sitio 75octubres.ar fue preparado para que 50.000 personas pudieran acceder a él cada segundo, pero con servidores – se dice – en 40 países de todo el mundo, disparando millones de bots, lograron derribarlo. . Esperaban que entre 3 y 4 millones de usuarios individuales visitaran . ″Fue un ataque profesional que no esperábamos a esta escala, cambiamos de servidor nueve veces y nos siguieron, tenían la capacidad de hacerlo”, dijeron a este diario de la organización.

En la Casa Rosada no pudieron ocultar su decepción. Dijeron que esperaban el informe técnico de Javier Grosman e Ignacio Saavedra, responsables del evento virtual, para que les dieran una opinión informada sobre lo ocurrido. En general, informaron de que “fue un terrible ataque cibernético sincronizado”, pero no descartan llegar a conclusiones políticas complejas que hagan responsable a la oposición. Dijeron que se necesitarían entre 100.000 y 150.000 dólares para llevar a cabo un ataque de este tipo, lo cual “no es una gran cantidad de dinero, pero nadie más lo tiene para gastar”, dijeron.

“Cortaron los puentes de nuestro ordenador”, fue el comentario hiriente de un peronista. Aludió a los puentes entre la ciudad de Buenos Aires y Avellaneda que, en medio de la disputa interna que tuvo lugar el 17 de octubre de 1945 entre los sectores del ejército que estaban a favor y en contra de Juan Domingo Perón, impidieron inicialmente que los trabajadores movilizados por Cipriano Reyes llegaran a la Plaza de Mayo. Desde el hospital militar donde el coronel lo había trasladado para llevar a cabo su defensa, Perón había conseguido que el general Filomeno Velazco, encargado de la policía, bajara los puentes, y así pudieron cruzarlos por la tarde.

Ayer no había ningún policía para salvar la movilización virtual, y el peronismo digital se sintió derrotado. “Siento como si un tractor me hubiera atropellado”, dijo una de las pocas mujeres del equipo. Aunque añadió: “Significa que el camino es el correcto, tenemos que hacer movilizaciones virtuales, tenemos que insistir en este camino”.

Alberto Fernández trató de distanciarse de este asunto. Al menos a su alrededor, le aseguraron que “nunca estuvo muy convencido de ello, no le gustaba mucho, así que no prestó atención al fiasco”. “Es cierto que fue innovador, veremos más tarde si tuvo éxito. En este momento el moco es de Grosman”, dijeron. Y en general estaban satisfechos con el acto y la expresión de la militancia en la calle, muchos de ellos salieron con sus coches porque no podían manifestarse virtualmente.

Aunque la verdad es que ningún guía fue visto demasiado eufórico en la sala Felipe Vallese. Las cámaras grabaron a Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” de Pedro, representantes de los socios mayoritarios del Frente de Todos, con un gesto más que gruñón. Al igual que Santiago Cafiero, Sergio Massa, Héctor Daer y Emilio Pérsico, por nombrar sólo algunos de los presentes en nombre de los demás miembros de la coalición de gobierno, cumplieron las tareas que se les asignaron.

Llegaron un poco más tarde de lo previsto (porque esperaron hasta el último momento para conectarse a Internet), se sentaron a distancia social donde se les dijo que fueran, escucharon el severo mensaje del Presidente a favor de la unidad del peronismo para superar la crisis, cantaron la marcha peronista, tomaron algunas fotos y se fueron. Bajo como un silbato.

Las celebraciones del 75º aniversario del 17 de octubre fueron salvadas por las caravanas. El día comenzó temprano con camiones y autobuses de los sindicatos vinculados a Hugo Moyano, continuó con personas que querían dar una vuelta antes de que comenzara la movilización virtual, y continuó hasta bien entrada la noche con miles de automóviles en decenas de ciudades, expresando su amor por Perón, Evita, Néstor y Cristina.

Entre cuernos y dedos en V, lo que se expresó en las calles de Buenos Aires y en muchas ciudades del país es la necesidad de difundir el peronismo, expresión que parecía prohibida por la sucesión de movilizaciones de la oposición contra el gobierno, que se manifestó repetidamente y estableció una agenda institucional y republicana que satisfizo la paciencia de los peronistas.

Lo extraño es que las movilizaciones que resultaron fueron muy similares, casi idénticas a las de la oposición. Coches, banderas, barbijos, caravanas, cuernos. El Presidente dijo ayer que las celebraciones del 17 de octubre no eran una expresión de la “anti-bandera”. Sin embargo, si se quitara el sonido de las entrevistas, podrían incluso confundirse.

Por último, la oposición puede decir que ha enseñado al peronismo una nueva forma de manifestarse en las calles durante una pandemia. Con la distancia social y sin necesidad de inventar personajes “anticuados” que el gobierno suele entrevistar a través de los canales oficiales, el Frente de Todos pudo mostrarse unido y gozar del apoyo de miles de personas que defendieron a “Cristina y Alberto”, casi siempre en ese orden. Están unidos por no – otra vez – perder poder, pero el volcán de la discordia interna todavía está en marcha.