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El plan de los sindicatos y los movimientos sociales para crear puestos de trabajo avanza: se están incorporando más dirigentes sindicales y habrá una contribución técnica de las universidades nacionales

Ya hay nueve sindicatos trabajando en la propuesta de generar 4 millones de empleos. Expertos universitarios darán una validación técnica de las ideas. Ellos continúan enriqueciendo el proyecto y buscarán el respaldo de Alberto Fernández y Cristina Kirchner

El plan de los sindicatos y los movimientos sociales para crear puestos de trabajo avanza: se están incorporando más dirigentes sindicales y habrá una contribución técnica de las universidades nacionales

El plan de los sindicatos y los movimientos sociales para crear puestos de trabajo avanza: se están incorporando más dirigentes sindicales y habrá una contribución técnica de las universidades nacionales

Los sindicatos y movimientos sociales impulsores del Plan Integral de Desarrollo Humano sumarán en los próximos días varias universidades nacionales para dar apoyo académico a la propuesta, que tiene como objetivo, entre otras cosas, crear 4 millones de puestos de trabajo, “repoblar la Argentina”, conectar el país al transporte multimodal y poner a disposición de las comunidades agrícolas la tierra.

Otros sindicalistas también se han unido al proyecto: José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Oscar Mangone (gas), Guillermo Moser (Luz y Fuerza) y Víctor Santa María (encargado de edificios) ya están trabajando con Gerardo Martínez (UOCRA), Pablo Moyano (camioneros), Ricardo Pignanelli (SMATA), Sergio Sasia (sindicato de trabajadores ferroviarios) y Juan Carlos Schmid (dragado y alumbrado), que han estado involucrados en esta iniciativa desde el principio.

Una de las preocupaciones de los promotores del plan es que las diversas ideas tengan posibilidades concretas de aplicación y financiación. Por esta razón, la primera reunión de sus miembros tuvo lugar con el Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, que apoyó el proyecto y proporcionó un espacio físico para reunirse, y con un equipo de la Cámara de Diputados que trabajó con los técnicos que desarrollaron el plan.

El grupo Massista está compuesto por el economista Diego Bossio, el Secretario General de la Cámara de Diputados, Juan Manuel Cheppi, y el diputado del Frente de Todos, Federico Fagioli. Este grupo, que mantiene contactos con los técnicos del Plan, se encargará de traducir los trabajos en propuestas legislativas relacionadas con la creación de empleo y la reformulación del servicio de transporte, dos de los ejes de la propuesta.

El Plan Integral de Desarrollo Humano fue presentado en la UOCRA el pasado 10 de agosto, Massa lo apoyó unos diez días después y ahora ha entrado en una fase que aún está en pleno desarrollo: Cada una de las comisiones técnicas que se ocupan del tema ha preparado un informe preliminar para dar más apoyo a las ideas contenidas en él.

Se prevé que la siguiente fase sea la presentación del plan ampliado a la comisión designada por Massa y luego las reuniones con las universidades: se están llevando a cabo conversaciones con los rectores de varias casas de estudio para llevar a cabo una especie de validación técnica de las propuestas y proporcionarles apoyo académico y científico.

Está previsto que a mediados de este mes se celebre una reunión de sindicalistas y dirigentes sociales para analizar los pasos dados hasta el momento y decidir cómo proceder una vez que las universidades hayan formalizado su contribución al proyecto y la comisión creada en la Cámara de Representantes esté debatiendo qué proyectos de ley se elaborarán a partir de las diversas medidas contenidas en el Plan Integral de Desarrollo Humano.

Por último, el proyecto se presentará por separado a Alberto Fernández y Cristina Kirchner en un intento de persuadir al gobierno para que se apropie de esta iniciativa y le proporcione el apoyo necesario de todos los sectores del Estado nacional.

El líder social Juan Grabois, uno de los defensores de este proyecto, lo había llamado “Plan Marshall criollo”, en referencia al programa con el que Estados Unidos pretendía promover la recuperación económica de Europa después de la Segunda Guerra Mundial concediendo unos 13.000 millones de dólares entre 1947 y 1952.

Entre los participantes en este proyecto los dirigentes sociales Grabois, Juan Carlos Alderete (Movimiento Clásico y Combatiente), Esteban Castro (Movimiento Evita), Daniel Menéndez (Barrios de Pie y Subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social), Dina Sánchez (Frente Popular Darío Santillán) y Cristina Romo (Movimiento Popular La Dignidad), así como representantes de la Iglesia, como el Obispo Auxiliar de Buenos Aires para la Pastoral de las Villas, Gustavo Carrara)

Con una inversión inicial anual de 750.000 millones de pesos, los sindicatos y movimientos sociales pretenden crear 170.000 empleos registrados y 4 millones de empleos sociales, “lo que significaría un impacto de la actividad económica de 865.000 millones de pesos, que se traduciría en mayores ingresos fiscales”.

La iniciativa promovida por estos dos sectores incluye también la creación de “un fondo de ahorro en moneda nacional, dirigido a los trabajadores y a la clase media, con intereses al tipo del mercado financiero y que permita un descuento porcentual en los beneficios igual a un porcentaje de la cantidad invertida, con el fin de aumentar el rendimiento para el ahorrador”.

Según los organizadores, “parte de las inversiones necesarias para el plan se autofinanciarán a través de los programas existentes (Salario Social Complementario, Hacemos Futuro y Tarjeta Alimentar, unos 128.000 millones de pesos por año)”, y el resto se financia “con el rendimiento fiscal neto de la inversión de los programas actuales (36%)”, además de un impacto específico en el impuesto sobre el patrimonio personal, una pequeña reforma del impuesto sobre la renta, un aumento del impuesto sobre las bebidas azucaradas y otra parte por los esfuerzos fiscales adicionales del Estado nación”.

Los siguientes ejes del plan están contenidos en el documento fundacional de 40 páginas “Creación de 4 millones de empleos sociales y 170. 000 puestos de trabajo registrados y regulados por convenios colectivos; promoción de la integración urbana de las zonas residenciales populares, el acceso a la tierra y a la vivienda social; repoblación de la Argentina por nuevas ciudades, ciudades jóvenes, comunidades rurales organizadas y zonas hortícolas protegidas; desarrollo de nuevos emplazamientos industriales mediante una planificación territorial que tenga en cuenta los nuevos sistemas de transporte multimodal; tratamiento del cambio energético y desarrollo de formas de producción respetuosas con el medio ambiente a fin de lograr un programa ambiental integral”.

En cuanto a la promoción de la construcción y la integración urbana, primer punto del plan, sus promotores aspiran a “una alianza virtuosa entre el sector privado y el sector de la economía nacional”, para lo cual propone “un plan con objetivos y un calendario gestionado por una unidad central de ejecución”, con el fin de combinar la urbanización de los barrios populares existentes de los 4425, la creación de nuevas urbanizaciones populares, el desarrollo de nuevas instalaciones de producción, la expansión de la conectividad digital y el desarrollo del transporte multimodal de pasajeros y mercancías con la formación en el empleo por parte de los sindicatos”.

El siguiente punto de la propuesta es “repoblar la Argentina y vincularla al transporte multimodal”, con una “reubicación sustentable de los parques productivos, vinculada al desarrollo de corredores logísticos intermodales que armonicen todas las actividades de transporte: la red ferroviaria conectará los nodos logísticos, el camión conectará la unidad de producción con el nodo logístico y el vínculo ferrocarril-puerto será el fin de la carga de exportación, que debe ser controlada de manera transparente en origen”.

Otro aspecto incluido en este proyecto es “la creación de un fondo de ahorro en moneda nacional, dirigido a los trabajadores y a la clase media, que deducirá un porcentaje de la cantidad invertida del impuesto sobre la renta (cuarta categoría) al tipo de interés del mercado financiero para aumentar la rentabilidad del ahorrador”. Y añade: “El Fondo tendrá una gestión transparente con un enfoque de inversión orientado a la productividad y a la dinamización del mercado interior, con rentabilidad financiera y social”.

También se propone crear “el Fideicomiso Mugica para financiar el desarrollo del plan y los módulos de trabajo comunitario relacionados”, que, como explican sus promotores, “representa una inversión de 750.000 millones de pesos por año con una declaración de impuestos del 33%”.

El 27 de agosto, la CGT se dirigió a los movimientos sociales, sus antiguos adversarios, con la petición de una fotografía conjunta y el compromiso de elaborar un plan para el período pospandémico, en otro de los contactos que sus dirigentes tienen después de las reuniones con los sectores económicos, para elaborar propuestas de reactivación económica.