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El Tribunal delibera para llegar a un acuerdo mayoritario que defina la situación jurídica de Bruglia, Bertuzzi y Castelli

Todavía hay diferencias para resolver los amparos presentados por los jueces federales que fueron desplazados por la decisión de la mayoría gobernante en el Consejo de la Magistratura, la bancada kirchnerista del Senado y los tres simples decretos firmados por Alberto Fernández

El Tribunal delibera para llegar a un acuerdo mayoritario que defina la situación jurídica de Bruglia, Bertuzzi y Castelli

El Tribunal delibera para llegar a un acuerdo mayoritario que defina la situación jurídica de Bruglia, Bertuzzi y Castelli

El Tribunal Supremo se reúne hoy a partir de las 11 de la mañana y será un milagro que al final de las deliberaciones se conozca una posición mayoritaria sobre las mociones de amparo de los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli, que fueron expulsados por un movimiento político del gobierno que comenzó en el Consejo de la Magistratura, cobró impulso en el Senado administrado por Cristina Fernández de Kirchner y terminó con tres simples decretos firmados por Alberto Fernández.

Carlos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti creen que el gobierno ha lanzado una ofensiva contra la Corte Suprema y que el destino institucional de Bruglia, Bertuzzi y Castelli podría acelerar las intenciones políticas de Olivos y el Instituto Patria.

Los cinco miembros del Tribunal Supremo creen que la ofensiva se aceleró por la solicitud de un juicio político contra Rozenkrantz – jefe del Tribunal Supremo – y una larga declaración a los medios de comunicación del diputado del partido gobernante, Leopoldo Moreau. El ex radical alfonsinista Moreau, que ha tomado el poder desde finales de 1983, creía que había llegado el momento de poner fin a la composición actual de la Corte.

Rozenkrantz envió a este diario una defensa escrita contra el proceso político presentado por la diputada eclesiástica Vanesa Siley. “He sido objeto de una persistente campaña de calumnias en diversas publicaciones y por diversas personalidades durante algún tiempo. Me atribuyen erróneamente conductas indebidas, irregularidades y delitos de diversa índole.

La defensa de Rozenkrantz fue informada por este diario alrededor de las 15.30. Hasta la madrugada de hoy, cuando se publicó este artículo, ningún otro miembro del Tribunal había emitido una declaración a favor del Tribunal Supremo. Ni una sola línea. Nada.

El silencio de sus colegas en el cuarto piso del edificio del Tribunal demuestra la soledad de Rozenkrantz y su incapacidad política para articular una decisión mayoritaria en defensa de los jueces expulsados y también para mostrar a la opinión pública que el Tribunal Supremo es capaz de actuar como un equilibrio de poder para Olivos y el Instituto Patria.

Esta función institucional – controles y equilibrios – ha sido efectivamente puesta en manos de Lorenzetti, quien está pensando solo en su próximo paso legal. Lorenzetti sabe cómo funciona el poder real y busca un argumento institucional que le permita reunir a Highton de Nolasco, Maqueda y Rosatti. Es una tarea compleja, que hasta anoche seguía en estado gaseoso.

La complejidad política que caracteriza el equilibrio de poder en la Corte se repite como una sombra en el gobierno del Frente de Todos. Alberto Fernández no apoyó el llamado a un juicio político del diputado eclesiástico Siley y ordenó a Olivos que dejara clara su oposición a esta iniciativa contra Rosenkrantz, lanzada por el vicepresidente.

La instrucción del Jefe de Estado en materia de medios de comunicación era conocida por el Instituto Patria y por los legisladores que asistían a sus sesiones a puerta cerrada. Pero son un sector poderoso de la coalición gobernante que reconoce un solo líder: Cristina Fernández de Kirchner. El congresista Moreau asiste a estas reuniones y estaba al tanto de las instrucciones del Presidente.

A

no le importó. Y todo se sumó: además de descalificar a Rosenkrantz, avanzó sin diplomacia contra Highton de Nolasco, Lorenzetti, Maqueda y Rosatti. En sus declaraciones al periodista Ernesto Tenembaum, Moreau repitió en público lo que acosa a CFK en la esfera privada.

La atomización del poder en la Corte y los diferentes puntos de vista de Olivos y el Instituto Patria dificultan la resolución de los Amparos presentados por Bruglia, Bertuzzi y Castelli. El Tribunal Supremo trata de encontrar una ecuación jurídica que no perjudique aún más su imagen pública, preserve los derechos de los jueces expulsados y evite un conflicto de poder con Olivos y el Senado.

Esta ecuación aún no ha sido resuelta por los cinco miembros de la Corte. Y es poco probable que la solución jurídico-política se conozca al final de las deliberaciones por el zoom. A menos que haya un milagro político, Alberto Fernández, CFK, Bruglia, Bertuzzi y Castelli tendrán que esperar hasta el próximo martes 13 de octubre.