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Las tres preguntas abiertas por el voto argentino en la ONU contra el régimen venezolano

La decisión del gobierno de apoyar una declaración en el Consejo de Derechos Humanos que alertó a Maduro de las violaciones de las libertades profundizó las diferencias dentro del Frente Unido. La incertidumbre en Rusia y las dudas en el Grupo de Lima

Las tres preguntas abiertas por el voto argentino en la ONU contra el régimen venezolano

Las tres preguntas abiertas por el voto argentino en la ONU contra el régimen venezolano

La diplomacia argentina y la política interna del gobierno se han visto sacudidas en las últimas horas por las consecuencias del voto argentino contra Venezuela en la ONU, que llamó al régimen de Nicolás Maduro a convocar a elecciones libres y ratificó la denuncia de las violaciones a los derechos humanos en el país caribeño.

Tanto en el frente interno del ejército político de funcionarios como en el nivel de las reacciones en el mapa geopolítico en el que se mueve Alberto Fernández, el voto contra Maduro saca a la luz al menos tres consecuencias o interrogantes inmediatos para la Argentina:

1 – El frente interno de funcionarios El kirchnerismo palatino negro endureció su posición de acercamiento al régimen de Maduro. No sólo las declaraciones de Alicia Castro, Luis D’Elía, Eduardo Sigal o Mario Secco mostraron un fuerte malestar contra la decisión del gobierno de votar contra Maduro en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y de defender el régimen venezolano.

En La Campora, están preocupados por el voto en la ONU y esperan una instrucción de Cristina Kirchner para salir y rechazar públicamente el movimiento diplomático de Argentina. Aparentemente el Vicepresidente no hablará sobre este tema para evitar mayores fricciones con Alberto Fernández, pero sus amigos cercanos aseguran que hubiera preferido abstenerse en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, como lo hizo México con un mandato directo de Manuel López Obrador, para no enfrentarse directamente a Caracas.

Mientras tanto, el Frente Grande, que es uno de los partidos mayoritarios del pro-gobierno Frente de Todos, dijo en una declaración breve pero directa: “Estamos preocupados y ocupados no sólo por la fotografía, sino también por el riesgo de la película. Esperamos que los sectores intervencionistas de la derecha latinoamericana y mundial no se animen a interferir en los asuntos internos de Venezuela tratando de promover nuevas invasiones o intentos de golpe de Estado, en un momento en que se ha convocado a un proceso electoral para la renovación de las autoridades”.

“Argentina debería haber previsto que su voto podría haber dejado el informe con un voto menos. Creemos que el voto con México podría haber sido el comienzo de una construcción de una política exterior independiente y latinoamericanista dirigida a recuperar la autonomía del imperio y a poner límites a los aventureros desestabilizadores de la autodeterminación de los pueblos”, dice el documento firmado por Secco, Sigal y el ex embajador en Bolivia, Ariel Basteiro. Estos oradores del Frente Grande y del Instituto Patria están en constante diálogo con Cristina Kirchner. A menudo las declaraciones de estos oradores exponen la voz del Vicepresidente de manera elíptica.

Todos estos representantes del kirchnerismo de línea dura y otros se unieron a venezuela/”> el embajador argentino ante la OEA, Carlos Raimundi, quien afirmó que había una “apreciación sesgada” de las violaciones de los derechos humanos en Venezuela y restó importancia al informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michele Bachelet, quien advirtió de graves situaciones de tortura, detenciones arbitrarias y persecución por parte del régimen chavista.

Aunque la militancia dura del kirchnerismo está muy enfadada y algunos son evaluados cuando salen del espacio oficial, lo cierto es que referencias como Sigal, Secco, Hebe de Bonafini o incluso Máximo Kirchner contienen lo básico en la función de “convivir en una coalición de gobierno y respetar las diferencias internas”, según el lema más repetido en estas lecciones.

2-La Embajada Rusa Después de la dura carta de Alicia Castro anunciando su renuncia como embajadora argentina en Rusia, recibió una llamada de Alberto Fernández pidiéndole que reconsiderara y evaluara su mandato.

“Teníamos una centralita telefónica donde me pidió que revisara la decisión. Yo respondí que . Si lees mi carta cuidadosamente , entenderás cuáles son las razones. Le dije que no estaba de acuerdo con la política exterior y que por lo tanto no era apropiado que ella asumiera el papel de embajadora”, dijo Castro sobre la conversación con Alberto Fernández.

La jugada del Presidente tiene una explicación sencilla para el mundo de la diplomacia: Alberto Fernández no quiere que la Argentina sea mal vista en Moscú por su renuncia y sus asuntos internos. El Kremlin ya ha aceptado el nombramiento de Alicia Castro como embajadora en Moscú, ahora sólo falta la aprobación del Senado. Pero un paso atrás en esta dirección no le caería bien al gobierno de Vladimir Putin.

“En Rusia se toman muy en serio sus obligaciones, y no enviar a Alicia Castro después de la aceptación del placet sería casi una afrenta. Estarán muy molestos por ello”, dijo a este diario un prominente diplomático argentino, que conoce desde hace tiempo las conexiones entre Moscú y Buenos Aires. Además, vieron en Alicia Castro en Rusia una figura que estaba claramente de acuerdo con la política de Putin.

El próximo sábado el ex-embajador argentino en Rusia, Ricardo Lagorio, volará de regreso a Argentina después de cuatro años en Moscú. No hay posibilidad de que prolongue su estancia, ya que el gobierno lo ve como un hombre conectado a McCrism, aunque es un diplomático que siempre se ha aliado con Daniel Scioli.

El pasado lunes, sin embargo, el Ministro de Relaciones Exteriores Felipe Solá firmó la Resolución 2020-66480739, que pide a Lagorio y a los embajadores Juan Arcuri, Alejandro Mastropietro y Eugenio Curia que se jubilen anticipadamente en menos de seis meses. Por lo tanto, la embajada argentina en Moscú permanecerá vacía hasta que llegue Alicia Castro o se encuentre un sustituto. Otro mal augurio para Rusia, que, por decisión de Putin, Dimitri Feoktistov, hombre de gran peso en la diplomacia rusa, que ocupó el puesto clave de embajador ante las Naciones Unidas y que, en los dos años que estuvo en la Argentina, fue enviado como embajador a la Argentina, selló buenas relaciones con kirchneristas de la talla de Oscar Parrilli y la propia Cristina Kirchner.

3-Grupo Lima en acción El voto de Argentina en la ONU contra Venezuela correspondió al menos a cuatro importantes referencias del Grupo Lima, considerado el espacio antichavista por excelencia y asociado al liderazgo de Mauricio Macri: Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. Esto despertó intrigas y viejos fantasmas.

Jorge Arreaza, Ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de Venezuela, dijo: “Ganaremos en el Consejo de Derechos Humanos a pesar de la fuerte presión de los Estados Unidos y sus satélites. Es extraño ver el voto inexplicable de algunos países que afirman defender los derechos humanos pero no apoyan una resolución para fortalecer los derechos humanos a través de la Oficina del Alto Comisionado”. Fue un mensaje directo a los países que lideran el grupo de Lima y otro signo del malestar de Chávez con Alberto Fernández.

Al mismo tiempo, un hombre de la izquierda latinoamericana con gran influencia en Alberto Fernández, como el líder del Grupo Pueblo, Marco-Enríquez Ominami, también expresó su descontento con la Casa Rosada, aunque en tono diplomático. “Venezuela es una democracia en problemas y debemos estar cerca del proceso venezolano para ayudar en la crisis, no muy lejos. Si hay una dificultad, el aislamiento no ayuda”, dijo en tono codificado.

Varios líderes de la derecha latinoamericana han expresado en las últimas horas su entusiasmo por la reorientación de Argentina con el Grupo de Lima.

El mismo macrismo alimentó este espectro. “Celebramos el hecho de que el gobierno argentino haya corregido su posición y reconocido las violaciones a los derechos humanos en Venezuela (como hemos estado argumentando por más de una década) al acompañar a nuestros socios del Grupo Lima y a las democracias del mundo en la votación de hoy del Consejo de Derechos Humanos de la ONU”, dijo una declaración de PRO.

El gobierno descartó la idea por completo, y para evitar cualquier duda, el propio Solá tuvo que salir a hablar de ello. “Rechazamos los bloqueos y las sanciones. Votamos con el grupo de contacto porque aceptamos estar allí. No queremos estar lejos de nuestros socios, que son muy criticados por la derecha europea y latinoamericana. Este es el lugar adecuado para trabajar seriamente en las respuestas a las preguntas de Venezuela”, dijo el Ministro de Relaciones Exteriores en una clara señal a sus socios de la izquierda latinoamericana de que Argentina permanecerá en el Grupo de Lima sólo como una “continuidad legal” del macrismo, pero con la menor intensidad de actividad.