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Agrónomo sub-40: buscando facilitar su trabajo, creó un agtech global

Agustín Rocha es cofundador de SIMA, una empresa que nació para reemplazar el cuaderno y hoy monitorea más de 3 millones de hectáreas

Agrónomo sub-40: buscando facilitar su trabajo, creó un agtech global

Agrónomo sub-40: buscando facilitar su trabajo, creó un agtech global

A veces la incomodidad es el mejor incentivo para moverse, para buscar soluciones, y a veces estas soluciones, que eran una necesidad individual, terminan siendo herramientas y motores globales para el crecimiento personal.

Hace poco más de siete años, Agustín Rocha era un ingeniero agrónomo recién graduado de Rawson, un pueblo cerca de Chacabuco, que había unido sus fuerzas con otros colegas para proporcionar servicios de supervisión y consultoría de campo. Revisaron las parcelas y ayudaron a los productores a tomar decisiones, utilizando papel, hojas de cálculo, luego pasaron los datos a una hoja de cálculo de Excel, luego crearon informes y los pusieron en un sitio web. “En el campo, 6 o 7 de nosotros estábamos en el campo todos los días, escribiendo en cuadernos. Llevó bastante tiempo transferir todos estos datos al sitio web, y empezamos a buscar formas de acelerar o simplificar el proceso”, recuerda hoy hablando con nuestras fuentes Rural, el profesional de 31 años.

En el camino se encontraron con otro grupo de agrónomos e ingenieros de sistemas que habían desarrollado una aplicación para la recogida de datos en el campo, y la combinación de la aplicación y el sitio web ya había dado lugar a SIMA (Sistema Integrado de Vigilancia Agrícola), una de las empresas de AgTech que, gracias a las ventajas reales que ofrece a los productores, consigue establecerse en el país y cruzar las fronteras. “La herramienta fue originalmente desarrollada para resolver un problema propio y facilitar la vida cotidiana”, admite Rocha.

En 2014, el sistema se lanzó en una App Store y comenzó a tener usuarios. Gracias a la misma retroalimentación de los productores y consultores, se perfeccionó y mejoró el instrumento no sólo para la vigilancia sino también para el control de la plantación, la cosecha y otras tareas. El objetivo: digitalizar completamente los datos registrados in situ, eliminar el papeleo y lograr un flujo de información más rápido y eficiente con datos analizables y trazabilidad.

“Añadimos usuarios, productores, crecimos año tras año, nos trasladamos de nuestra zona núcleo a otras zonas del país y luego nos internacionalizamos. Comenzamos a vender el servicio en Colombia, México, Brasil, Paraguay y Uruguay”, describe Rocha.

Hoy en día, más de 3 millones de hectáreas son monitoreadas con la versión Pro de la herramienta, así como con la versión gratuita. Y entonces aparecieron nuevos objetivos, inicialmente inimaginables.

“En este reciente período, hemos añadido muchas funciones basadas en el aprendizaje automático de las grandes cantidades de datos generados, con el fin de generar conocimiento a partir de esta información y crear valor añadido”, explica el joven experto responsable de la división Big Data de la empresa. Algunas de las funciones que ya están desarrollando incluyen advertencias de área, recomendaciones, sugerencias, pronósticos y modelos de predicción.

“La agricultura argentina es lo suficientemente grande como para permitirnos crecer bien en la fase inicial. Es un mercado de importancia mundial en lo que respecta a los cereales. Además, los recursos humanos en los sistemas y en la parte agronómica son muy buenos”, dice, refiriéndose a las características que hacen de la Argentina un terreno fértil para el desarrollo del sector agrotecnológico, añadiendo que, paradójicamente, “el malestar y la necesidad constante de buscar una mayor eficiencia es un gran caldo de cultivo para la innovación, a diferencia de otros países que se encuentran en una zona de confort”.

Por supuesto, los desafíos también forman parte de la agenda. El mercado de capitales, fundamental para el crecimiento de las empresas de nueva creación o pequeñas empresas, no muestra ningún fanatismo particular por las empresas argentinas, y la inestabilidad financiera y económica dificulta la internacionalización. Sin embargo, el SIMA ya ha conseguido poner un pie en la puerta de los países de la región, y el contexto internacional atrae a Rocha.

“Hoy en día, las exigencias de la sostenibilidad se reflejan en proyectos e iniciativas concretas, incluso en los movimientos de las empresas más antiguas, que ahora se adaptan a las necesidades de la sociedad en general. Ya no es algo que sea futuro, es algo concreto que está sucediendo, y es una buena noticia, la forma en que se producen los alimentos está evolucionando”, dice. Y a nivel de la tecnología de la agricultura, observa una convergencia positiva de diferentes tecnologías de diferentes países y regiones. “Esta competencia global está creando cosas más interesantes y aumentará la productividad en general”, dice.