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La familia sitiada por los mapuches se está quedando sin comida y empezaron a matar a los pollos.

Martín Soriani, su esposa Débora Meyer y su hermano Pablo han estado aislados en su campamento en El Foyel desde que fue ocupado el jueves pasado por el lof Gallardo-Calfú.

La familia sitiada por los mapuches se está quedando sin comida y empezaron a matar a los pollos.

La familia sitiada por los mapuches se está quedando sin comida y empezaron a matar a los pollos.

Cinco días después de que un grupo de mapuches se trasladó a su campamento en El Foyel, a 75 kilómetros de Bariloche y 46 kilómetros de El Bolsón, las familias Soriani y Meyer se ven obligadas a matar a sus gallinas ponedoras y a racionalizar los alimentos almacenados en su propiedad, ya que no pueden salir para reponer las existencias. Tampoco pueden trabajar en la zona de casi 400 hectáreas donde normalmente se ganan la vida con la agricultura. Si la situación continúa por unos días más, si la comida escasea y la situación puede llegar a ser crítica, admitieron en una conversación con nuestras fuentes.

Los miembros del desván Gallardo Calfú reclaman la zona por un supuesto fraude que el propietario original, Félix Gallardo Calfú, supuestamente sufrió en 1980 a manos de Miguel Soriani. Afirman que se trata de una propiedad ancestral y que cuentan con la colaboración del Instituto Nacional de A

. Unas 50 personas del lof entraron en el campo el jueves pasado y bloquearon las entradas donde pusieron tiendas y madera. Como resultado, tres de los propietarios fueron aislados: Martin Soriani, su hermana Debora Mayer y su hermano Pablo Mayer. Ante la posibilidad de que los extraños también se movieran en las máquinas, animales y objetos personales, nadie se movió del lugar. Incluso sus amigos y vecinos que habían sido llamados para pedir ayuda no podían cruzar la frontera mapuche. En la práctica, fueron sometidos a una prueba de resistencia brutal.

“Estamos bien, pero estamos racionalizando todo. No sabemos cuánto tiempo tomará, así que racionalizamos y también matamos algunos pollos para comerlos, no tenemos otra opción. No renunciaremos a nuestra propiedad. Esto es una locura total”, dijo a nuestras fuentes un incrédulo Pablo Meyer.

El domingo, Débora y Pablo emitieron un video desesperado denunciando el estado en el que están pasando los días. Visiblemente afectados, envían un saludo a su madre, a la que no pudieron visitar.

“La situación no ha cambiado desde nuestro juicio. Somos pacientes, pero también estamos cansados y tenemos problemas con el cuidado. Estas personas tuvieron que ir a la corte el viernes, no fueron, entonces el abogado pidió la suspensión de la audiencia de impugnación del domingo, y esto sucedió el lunes. Y así pasan los días. Todavía tenemos expectativas de justicia, pero hay mucho desgaste físico y mental y no vemos la luz al final del túnel”, dice Pablo. “Tengo la sensación de que están tirando de los hilos para nosotros. Todo lo que queremos es volver a trabajar y disfrutar de nuestra granja con nuestras familias. Queremos volver con nuestros hijos y no tener miedo de que alguien salte a la entrada o nos impida entrar”, continúa.

Meyer está convencido de que el desalojo será una medida parcial. “Aquí el problema es más profundo. Serán desalojados por la fuerza. ¿Y luego qué? El problema subyacente seguirá existiendo. Aquí es donde tenemos que actuar, continuar con los arrestos y trabajar seriamente para terminar con esto”, dice.

“Hemos sido secuestrados aquí durante cuatro días por este grupo de pseudo-Mapuches en nuestro campo en El Foyel. Queremos pedir a todos que no se rindan, sino que agradezcan a todos los que nos apoyan y a las fuerzas de seguridad que nos cuidan. Y a todos los políticos, fiscales y jueces, les pedimos que traten de hacer su trabajo, que traten de hacer su trabajo, que traten de estar aquí y que no nos divirtamos. No podemos traer comida, no nos dejan entrar ni salir. Si salimos, tenemos miedo de no poder volver a entrar”, dijo Pablo en la grabación que se difundió.

“Tenemos un gran problema, no podemos traer comida o combustible. No puedo salir del campo. Estamos muy complicados con esta situación. Ya no sabemos qué hacer”, dijo Martín Soriani, otro familiar sitiado, en un video grabado por el diputado provincial Juan Martín (Juntos por el Cambio) que fue al campamento.

El viernes pasado el fiscal Francisco Arrien de El Bolsón solicitó la evacuación “urgente” de los mapuches y la detención de Blanca Rosa Gallardo y Juan Carlos Oyarzo, dos de los líderes comunitarios, porque no se habían presentado en el juzgado, como se les había dicho.

El magistrado no concedió la solicitud de desalojo, argumentando que esperaría a que el acusado fuera detenido por usurpación. Este lunes el fiscal Arrien presentará una nueva solicitud en la audiencia de imugnación ante el juez Marcelo Alvarez Melinger, según fuentes familiares.

Un equipo de la Policía Especial de Río Negro, COER, está siendo retenido fuera del campamento y está esperando la orden de entrada y el desalojo definitivo, tan pronto como sea aprobado por el juez.

La atmósfera en este lugar es tensa. Las tropas, los funcionarios provinciales y judiciales de Río Negro saben que el desalojo no será una tarea fácil y que podría haber diferentes tipos de enfrentamientos, según fuentes que informan a nuestras fuentes.

“En esta nueva audiencia (este lunes por la mañana) insistiremos en un desalojo urgente. Hay que pensar en el desgaste que está sufriendo la familia sin poder salir”, dijo a nuestras fuentes el fiscal de Bariloche, Martín Lozada. “Hemos trabajado duro en la logística para poder proceder al desalojo”, añadió el fiscal.