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La insistencia de un padre logró reabrir la causa de la tragedia del avión de Sol que dejó 22 muertos

Su hijo estaba en el vuelo que se estrelló en Río Negro en 2011. Un juez culpó al piloto y absolvió a la dirección de la empresa. Ahora serán investigados.

La insistencia de un padre logró reabrir la causa de la tragedia del avión de Sol que dejó 22 muertos

La insistencia de un padre logró reabrir la causa de la tragedia del avión de Sol que dejó 22 muertos

“Pertenezco a la generación que lleva una vela o una flor. Es como si tuvieras a tu lado a la persona que ha perdido. He perdido a mi hijo, y aunque este dolor y esta angustia siempre me acompañarán, son momentos en los que siento un poco de paz. Ella siempre permanecerá en mi memoria y en mi amor. Y seguiré luchando hasta que no me queden fuerzas.

Juan Carlos Ruiz tomó una espada y comenzó a luchar contra los molinos de viento. Fue después de la tragedia con el avión de la compañía Sol, que ocurrió el 18 de mayo de 2011. Pasaron nueve años. Su hijo Juan Manuel, entonces de 29 años, estuvo entre las 22 víctimas. “Es como cambiar tu destino”, añadió Juan Carlos.

Nunca renunció ni creyó que lo que sucedió en Los Menucos, en Río Negro, fue un accidente. Por eso el juez Leonidas Moldes, cuando acusó al piloto en 2012 y despidió a los tres ejecutivos de la empresa, siguió luchando contra ella. Y recientemente logró que la Corte Federal de Apelaciones del General Roca revocara el despido de los ejecutivos de la aerolínea Danilo Pojmaevich, Horacio Angeli y Juan Alberto Nyffenegger (fallecido) y ordenara una nueva investigación.

Fueron años de lucha, mezclados con el dolor de perder un hijo que “tenía todo un futuro por delante”. Había estudiado, se había educado, y en poco tiempo había logrado cosas de las que yo estaba orgulloso. Pero todo se frustró. Todo estaba frustrado por esta tragedia que podría haberse evitado”, añadió Juan Carlos.

Una vez que el caso se abrió de nuevo, comenzaron las explicaciones de las personas involucradas. Los expertos y técnicos contribuyeron con preguntas que allanaron el camino para que la abogada del demandante, Romina Barreto, probara que las verdaderas causas de los hechos eran anteriores al vuelo y que había una serie de responsabilidades tanto por parte de los directores de Sol como de las autoridades estatales que debían comprobar que el avión estaba en condiciones de volar. Porque todo indica que faltaban los controles, que la aeronave no era aeronavegable, que las comunicaciones fallaban, que los pilotos no cumplían las instrucciones y que las condiciones climáticas que daban antes de despegar de Neuquén estaban desfasadas.

Para todas estas causas, que están en camino de ser comprobadas, es posible cambiar la cobertura en manos del juez de recursos (Moldes retirado), Gustavo Zapata. El caso siempre ha tenido una cobertura ambigua: “Medidas para investigar el accidente aéreo LVC”.

“Con todos estos elementos que hemos reunido, buscamos una acusación penal con las responsabilidades de los directivos de la ANAC (Autoridad Nacional de Aviación Civil), organismo encargado de la condición de los que prestan el transporte público”, dijo el abogado nuestras fuentes.

En la tarde del miércoles 18 de marzo de 2011, el avión Saab 340, matrícula LVCEJ de la aerolínea Sol, se encontraba en el vuelo 5428, saliendo de la ciudad de Córdoba con 9 pasajeros a bordo. Anteriormente había hecho escala en Mendoza y llegó a la ciudad de Neuquén, de donde partió a las 20:08 hs. con 19 pasajeros y 3 tripulantes a bordo. Debía llegar a Comodoro Rivadavia a las 21.58, pero a las 20.50 la tripulación dio la alarma declarando el estado de emergencia y desde allí “perdió todo contacto”, dijo la compañía en un comunicado oficial.

Se sabía, por la apertura de la caja negra, que el avión no podía liberarse de un combate pesado. El avión se estrelló contra el suelo en la ciudad de Prahuaniyeu, 35 kilómetros al sur de Los Menucos, en la meseta patagónica de Río Negro.

“Todavía no tenemos el cambio de cobertura. Las primeras audiencias tuvieron lugar en septiembre del año pasado, cuando la Cámara revocó la destitución de los directores y la excepción al estatuto de limitaciones del caso. Esto se debió al hecho de que no hubo una clara acusación legal y nunca se realizó una investigación contra el acusado. A partir de entonces, se abrió un nuevo capítulo y la esperanza de todas las víctimas de reanudar la lucha por la justicia. Quiero decir, si no apelamos, el caso se desmoronará”, dijo el experto.

De esta manera, el caso logró revertir lo que el Juez Moldes había terminado con una posición de enjuiciamiento similar. La denuncia se basaba también en el artículo 190 del Código de Procedimiento Penal, que establece las penas para quien ponga en peligro la seguridad de una aeronave, en una evaluación errónea de las pruebas y, lo que es más importante, en el hecho de que la aeronave no estaba en condiciones de volar. No cumplía los requisitos de aeronavegabilidad que el piloto debía conocer (y aparentemente no los cumplía) y controlaba tanto a la ANAC como a la empresa, lo que no ocurrió en el caso de los demandantes.

Para Juan Carlos Ruiz, el caso criminal que investigó la tragedia hasta el año pasado “nació con una sentencia anticipada”. Por esta razón, no me sorprende que los directores de la empresa Sol hayan sido despedidos. Este es contra el que estamos tomando medidas, porque no es justo poner toda la responsabilidad en el piloto. Hubo muchos elementos que llevaron a esta tragedia, porque lo que es previsible no es un accidente. En este asunto, como en muchos otros, hay responsabilidades directas y secundarias. En este caso, las responsabilidades directas son la junta directiva y los responsables del mantenimiento, como el jefe de planificación y el gerente de operaciones, y también los organismos de control, en este caso la ANAC. Todo me lleva a la conclusión de que el Estado no trata a los ciudadanos de forma indigna. Y no nos protege en absoluto.

Además de Juan Manuel Ruiz, la tragedia involucró al piloto Juan Raffo y a los miembros de la tripulación Adrián Balloti y Jessica Fontán, así como a los pasajeros Marcelo Frías, Juan Begovic, Guillermo Castro, Andrés Cerioni, Diego Córdoba, Jorge Jacomes, Antonio López, Eduardo Musaccio, Sara Noemí Tula, Luis Vargas, Gustavo Basaldúa, Rubén Demaría y Hugo Di Filippo. Carina Soledad Mansilla, Emanuel Olivera, Fernando Pulozzi, Juan Manuel Ruíz, Darío Runjevac y Santiago Sloper

En el lugar donde se estrelló el avión de Sol, los familiares de las víctimas construyeron un santuario que visitan en cada aniversario de la tragedia. “Lógicamente, no pudimos ir este año por el tema de la pandemia. Pero siempre hemos estado ahí. A veces me derrumbo, es verdad. Pero no tengo otra forma de recordar a mi hijo, de tenerlo en mi mente. Encontrar un poco de consuelo, aunque nunca hay consuelo cuando un padre pierde un hijo”, concluyó Juan Carlos Ruiz.

Chubut. Responsabilité conjointe.

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