Skip to content

La primera escuela finlandesa en América Latina está en Mendoza: cómo es y cómo funciona

Está en la ciudad de San Rafael. Pertenece a la red de escuelas de la Universidad de Helsinki. Esperan tener una matrícula de 120 estudiantes el próximo año. Hay interés en llegar a Buenos Aires y a otras provincias.

La primera escuela finlandesa en América Latina está en Mendoza: cómo es y cómo funciona

La primera escuela finlandesa en América Latina está en Mendoza: cómo es y cómo funciona

En muchos hogares argentinos, la pandemia desencadenó un debate sobre los métodos de aprendizaje y la calidad del contenido. La enseñanza virtual también significó cambios para los estudiantes: Ya no hay un horario fijo ni un espacio fijo. Y quedó claro que la virtualidad no podía reemplazar los encuentros sociales y el aprendizaje junto con el otro en el aula. En este contexto, se fundó en la Argentina la primera escuela de educación finlandesa en América Latina.

Esta es una rama de las Escuelas Internacionales de Helsinki (Hei School). Se encuentra en la ciudad de San Rafael, al sur de Mendoza. Es pionera en el modelo educativo de los países bálticos y planea expandirse a otras ciudades.

¿En qué se diferencia la educación finlandesa de la educación tradicional?

La directora de la Escuela Hel de San Rafael, Carolina Bellitti, explica que se proponen “promover el desarrollo de los niños a través de la creatividad y la exploración en espacios no estructurados”. Y el socio fundador del proyecto, Sergio Koremblit, añade: “Por supuesto que enseñamos matemáticas y lenguaje, pero trabajamos de forma transversal; empezando por las habilidades y el desarrollo motor de los niños. En la escuela hay juegos que ayudan al equilibrio, la creatividad, el arte y las manualidades. Es una combinación de habilidades motoras, capacidades e inteligencia.

Esta red de escuelas fue cofundada por la Universidad de Helsinki junto con expertos en educación y diseño. El director de la escuela de Mendoza se formó en Finlandia, y dos mentores de Helsinki viajaron a la Argentina y se establecieron en San Rafael para la apertura del año escolar 2020. El plan de estudios se basa en “la formación continua del profesorado, la tecnología virtual y personalizada, el diseño del entorno de aprendizaje, los materiales y el apoyo operativo para un modelo educativo de alta calidad”, explica Bellitti.

La escuela ofrece enseñanza bilingüe y secular. Los niños no tienen el “inglés” como asignatura en su programa pedagógico, pero las habilidades lingüísticas se aplican gradualmente a través de juegos, canciones, en las salas comunes y en la práctica del aula.

El edificio de la escuela fue construido según los requerimientos de Hel, con pisos, cuartos y superficies específicas. Por ejemplo, suelos rugosos, zonas verdes, estructuras para escalar o para agudizar el sentido del tacto. Los libros y todos los materiales de enseñanza son proporcionados por la escuela.

La llegada a Mendoza fue parte del proyecto Ciudad Futuro, un mega complejo urbano con 6 inversionistas, la mayoría de ellos ubicados en Perú y trabajando con empresas locales. Se centra en los migrantes. Las familias que quieren instalarse en un lugar desde cero y les ofrecen todo, desde el hogar y la escuela hasta el asesoramiento económico y legal para establecerse en el sur de Mendoza.

“Hemos construido un barrio diferente, abierto, de 400 metros cuadrados, con la posibilidad de que los niños asistan a una escuela con una educación finlandesa, y la creación de negocios y actividades de ocio”, explica Koremblit, un bonaerense que vive en Lima y es el fundador de DUA (Desarrollos Urbanísticos Azalea).

“En todo el mundo hay gente que viaja y decide establecerse en otros lugares He tenido que emigrar muchas veces, así que entiendo cuáles son sus necesidades. Vienes a otro país, con una cultura diferente y todos los adornos. Aunque sea una provincia diferente, la cultura es la misma, pero no conoces a nadie y no sabes el coste de la vida”, explica el inversor.

¿Por qué eligió San Rafael? Koremblit dice, en primer lugar porque la gente busca un cielo limpio, no contaminado y estrellado, en segundo lugar porque San Rafael tiene buenos servicios de salud y educación y en tercer lugar porque el costo de la vida es “más barato que en Buenos Aires”.

Koremblit, un experto consultor, dice que el barrio fue pensado como resultado de la decisión de traer la escuela internacional. Las escuelas Hei forman parte de una red internacional que se encuentra en Australia, Kuwait, Indonesia, Egipto, el Canadá, Singapur y otros países.

En Argentina, se abrió en el año escolar 2020 después de un procedimiento de dos años para su aprobación como escuela pública bajo gestión privada por la Dirección General de Escuelas de Mendoza.

“Enseñanza transversal y cognitiva, naturaleza y práctica. Comienza a la edad de 2 años y el próximo año alcanzará el tercer grado de la escuela primaria”, dice el fundador. El proyecto debe crecer cada año hasta cubrir el ciclo secundario.

Un edificio hecho a medida

Los pisos, los espacios abiertos, los juegos, las ventanas, los baños tienen un diseño especial. Los diferentes pisos permiten jugar con el tacto y la movilidad: arena, hierba o parquet o en caminos sinuosos. Tienen una sala de arte, un buffet, una zona de tiendas de dormir y aulas espaciosas.

Como explica el director, el método pedagógico trata de “satisfacer las necesidades de los niños y comprender el desarrollo de las habilidades”. Y explica que utilizan métodos de enseñanza que combinan técnicas de Montessori, Waldorf, Emilia Reggio y la inteligencia múltiple de Gardner.

Los maestros son bilingües. Trabajan en inglés, basándose en palabras, frases y canciones sencillas. Los niños asisten a cinco horas de clases y tienen un largo descanso de 30 minutos con una merienda en el Café Hei. No se hacen muchos deberes, pero se fomentan las habilidades, las capacidades, los valores, el trabajo en equipo y el respeto por las tradiciones de los demás.

Debido a la pandemia de coronavirus, las clases son virtuales desde marzo, pero los directores aseguran que los objetivos metodológicos aún se están cumpliendo. “En una clase en línea, por ejemplo, los niños aprenden a cocinar. La descripción de la receta se utiliza para abordar todo lo que es el lenguaje y las cantidades y formas para las matemáticas”, dice el director.

Y aunque se centra más en la perspectiva del niño, la creatividad y la exploración lúdica (más que en la evaluación del rendimiento), la escuela se adhiere al plan de estudios obligatorio de Mendoza. Según los fundadores, lo que es diferente es la forma en que enseñan.

GL