Skip to content

Los isleños y los ecologistas protestaron por separado contra las quemaduras en el Delta del Paraná

Los ganaderos niegan su responsabilidad en los incendios y la ciudad pide una ley para proteger los humedales.

Los isleños y los ecologistas protestaron por separado contra las quemaduras en el Delta del Paraná

Los isleños y los ecologistas protestaron por separado contra las quemaduras en el Delta del Paraná

Por tercera vez desde que estallaron los incendios en el Delta del Paraná, los manifestantes cortaron el puente Rosario Victoria para exigir la aprobación de una ley de protección de los humedales. A medida que el problema crecía y su relevancia política aumentaba, también lo hacía el número de participantes en la reunión, a la que asistieron miles de personas el sábado. Una segunda protesta fue añadida por los propietarios y trabajadores de los campos afectados, que niegan ser responsables de la quema deliberada.

Además de una situación sin precedentes con la manifestación de los isleños y el despliegue de unos 70 jinetes a la vera de la Ruta Nacional 174, al otro lado del río Paraná, el humo no provenía de las islas sino que comenzó a elevarse en el suelo de Santa Fe. La marina y los bomberos de la prefectura tuvieron que intervenir en una franja situada a unas pocas manzanas al sur del monumento de la bandera, ya que las llamas se extendieron a lo largo de los muelles de la costa central.

Cuando esta operación comenzó poco antes del mediodía, los productores agrícolas de la región de Entre Ríos pidieron una mayor presencia del Estado para poner fin a los incendios. “Agradecemos a los ecologistas sus quejas y preocupación, pero pasan por alto el punto porque están desaparecidos: Estos incendios no son para el ganado”, dijo Rafael Sugasti, que vive y trabaja en una de las islas de la costa norte de Rosario.

Por la tarde, un gran número de personas se reunió al otro lado del puente después de que se convocara el Grupo de Trabajo Multisectorial sobre la Ley de Humedales. Sebastián Martínez, uno de los portavoces de esta zona, consideró que el uso de la tierra “no es sostenible”, pero admitió que detrás de la quema ilegal también podría haber “intereses políticos” e incluso “problemas de propiedad”. Se refirió a los desarrollos de viviendas privadas en el Delta de Buenos Aires y en el área más cercana a Victoria.

Al igual que otros vecinos y propietarios de la región, Sugasti rechazó firmemente la idea de que el avance incontrolado de las llamas pudiera ser ventajoso para ellos. Dijo: “Cuando vengan a las islas, se darán cuenta fácilmente de que no hay negocio para nosotros. Toda esta gente vive alrededor del ganado; nosotros somos los únicos que apagamos el fuego”.

En la cuna de la bandera, la protesta contra los incendios comenzó con una caravana de coches y bicicletas con el humo del propio desfiladero como inquietante telón de fondo en el centro. Como el pueblo fue declarado zona de transmisión comunal del coronavirus, la organización del corte incluyó medidas sanitarias especiales en el norte, en la frontera con Granadero Baigorria. No sólo cerraron el paso de los vehículos, sino que también formaron una barricada con bicicletas para dar alcohol diluido a las manos de los que entraban a pie, hasta la cabeza del puente. Más tarde dibujaron círculos en la acera, como lo hacía el ayuntamiento en los parques, y a través de los altavoces se acordaron a menudo de mantener la distancia, usar barbijos y evitar el compañero común.

Cinco meses después de recibir las primeras acusaciones penales, el juez federal de Paraná no tiene respuestas sobre quién o por qué los campamentos son incendiados repetidamente. Hasta ahora, 14 propietarios de campamentos han sido citados para testificar sobre los incendios que fueron descubiertos en sus tierras en marzo y junio.

Rechazando las medidas tomadas tras la intervención de la fiscalía victoriana, los productores también criticaron la ausencia del gobierno de Entre Ríos y de las fuerzas federales para asegurar el control en la región. “Cuando llegue la luna creciente, la isla es tuya, y puedes soportar que te pique un Yarará”, dijo Roberto Sotomayor, quien ha estado criando ganado en los humedales durante 40 años.

En un comunicado, los manifestantes de Entre Ríos recordaron que muchos de ellos viven en Rosario y sufren por el humo, al igual que el resto de la ciudad. En este contexto, señalaron que las quemaduras son “ataques” con el objetivo de “desestabilizarlas” y enfrentar al resto de la sociedad. Aunque en ambas protestas hubo declaraciones que abogaban por la búsqueda conjunta de una solución al problema, no hay diálogo ni medidas concretas para ponerse a trabajar.

Rosario. Correspondencia

AS