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Un año después de la denuncia de Alperovich por abuso, su sobrina insiste: “Sigo esperando justicia”.

La mujer escribió una carta en la que dice que las causas no avanzaron, pide no ser revictimizada y asegura: "El Estado es responsable".

Un año después de la denuncia de Alperovich por abuso, su sobrina insiste:

Un año después de la denuncia de Alperovich por abuso, su sobrina insiste: "Sigo esperando justicia".

Un año después de la acusación del ex gobernador y actual senador, que fue suspendido por cargos de abuso sexual, José Alperovich, su sobrina y víctima, escribió una carta en la que dice que los casos no han progresado, pide que no se le “revictimice” y asegura que su acusación “es considerada una patata caliente por muchos de los responsables”. Ella exige justicia y afirma que “el Estado es responsable”.

“Sigo esperando, día tras día, respuestas, investigaciones serias, acción, justicia. Y mientras espero, se acumulan los retrasos no profesionales. Y mientras acumulo estos retrasos, miro a mi alrededor y veo que ni el horror que he vivido ni el infierno que están pasando miles de mujeres y niñas son suficientes para tratar los casos con la responsabilidad y el cuidado que merecen”, dice la demandante.

Y añade: “Ir a juicio es un verdadero desafío en el que he experimentado un mareo asombroso, que he podido aliviar con la moderación que conlleva la certeza de la verdad”.

“Hay una profunda incoherencia en el sistema que nos hace sentir libres para denunciar, pero que nos somete a una lenta agonía de silencio y retraso. Para mí es perverso y contradictorio”, asegura, y un año después de su denuncia dice haber experimentado “desviaciones, contratiempos y retrasos”, por lo que “365 días después (la causa) continúa en el lugar de origen”.

La mujer, que tenía 29 años cuando denunció a su tío, trabajó con Alperovich en la campaña electoral para gobernador, que finalmente perdió ante Juan Manzur. “He acusado a José Alperowitsch de actos de violencia sexual, física y psicológica en mi contra, que tuvieron lugar tanto en Buenos Aires como en Tucumán desde diciembre de 2017 hasta mayo de 2019”, dice el texto.

“Participé en dos procesos de ratificación en los que testifiqué 4 horas ante el Fiscal Reuter y el Juez Maggio en Tucumán y 5 horas en Buenos Aires ante el Juez Rappa. Después de conocerse los casos, se decidió iniciar las investigaciones correspondientes en cada tribunal hasta que la Corte Suprema de la Nación se pronuncie sobre la cuestión de la jurisdicción”.

“En Tucumán, la investigación nunca se ha vinculado a la cronología de los hechos que he denunciado. El sistema judicial se dedicó a la investigación de los testigos de la defensa en temas relacionados con la supuesta conspiración política que José Alperovich trató de montar. Además, sólo declaró públicamente que renovaría sus licencias en el Senado y mintió que el caso avanzaba a su favor”, afirma la víctima.

Según la mujer, su queja “es vista por muchos de los responsables como una patata caliente, lo que testifica su condición de problema social. ¿Por qué se viola claramente el derecho a la privacidad en estos casos? ¿Es necesario revelar los detalles de un caso para poder informar? Hago un llamamiento al poder judicial para que asuma su responsabilidad y garantice la confidencialidad en el tratamiento de los casos a fin de evitar más victimización por parte de los medios de comunicación”.

luego agrega: “Luchemos por una sociedad con hambre de justicia, de empatía, de poder decir las cosas que pasan todos los días y poner a los perpetradores y asesinos de esposas en su lugar. El ocultamiento secreto me convirtió en una víctima, a solas con mi sufrimiento. El temor de que se conociera la verdad era mi condena, la ruptura del silencio, mi salvación.