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“Ya no nos sacan”: lo que algunos de los ocupantes de la toma de Guernica creen

Otros, por el contrario, dicen que la policía llegará "en cualquier momento". Esto es después de la suspensión del desalojo de esta mañana. Carteles contra Berni.

"Ya no nos sacan": lo que algunos de los ocupantes de la toma de Guernica creen

“No al desalojo”, “Tierra para vivir”, “Berni, Knopf, hay niños”, dicen algunos lienzos negros pintados con letras blancas que apuntan al cielo desde varios lugares que se elevan sobre la tierra de más de cien hectáreas en Guernica. “Pueden ser vistos desde un helicóptero para Berni”, dijo una portavoz de los que se han establecido allí. Habló de la megaoperación anunciada por el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires -con 4.000 policías, fuerzas especiales y aviones teledirigidos- para despejar el país en la mañana del jueves, cuando ha vencido el plazo fijado por el poder judicial para la evacuación de la ocupación.

El desalojo no se llevó a cabo; se pospuso nuevamente y el gobierno provincial convocó la reunión de los representantes de la toma de posesión -que incluye a tres oradores independientes y otros representantes del MULCS, el FOL, el Frente Popular Darío Santillán y el MTR-, así como organizaciones sociales vinculadas a partidos de izquierda, a las que el gobierno apuntó para obstaculizar el reasentamiento.

“Ya está, no nos sacarán”, asegura Roly (58) frente a una bandera celeste y blanca del Indio Solari, en un terreno del sector del asentamiento “San Martín”. “¿Cuántas veces dijeron que vendrían sin previo aviso a desalojarnos? También dijeron que estarían aquí a primera hora de hoy para mirar. Todavía estamos aquí. Por un lado su esposa, Estela, asiente con la cabeza.

La familia afirma que fueron los primeros en tomar una gran parte de la tierra. “En mi niñez solía venir aquí a soltar los caballos o a jugar con los dragones. No había nadie. Durante 200 años la tierra estuvo ahí por sí misma, y ahora quieren sacarnos porque estamos en ella. Somos pobres, no tenemos adónde ir”, dice Estela.

El gobierno provincial les ofreció dinero para construir una casa detrás de la de los hermanos, ella dice, “Pero les dije que no, porque no es mi tierra. No quiero vivir en una casa prestada, y no hay lugar allí. Pero me dijeron que tenía que conseguir la tierra yo mismo”, asegura.

Roly dice que no confía en los políticos ni en las organizaciones. “No confiamos en nadie. Está bien para los delegados, pero no confiamos en nadie. Porque aquí nos han traicionado muchas veces. Las promesas son inútiles”, dice, refiriéndose al plan de vivienda lanzado por Axel Kicillof.

A pocas cuadras de la grabación, Mari no cree, como Roly, que “no serán sacados de nuevo”. Dice que está segura de que “en cualquier momento” la policía llegará para el desalojo porque “el juez apoya mucho su decisión”. “Este es el tercer desalojo que se ha pospuesto. No sé por qué fue eso. Corría el rumor de que unas 30 personas vestidas de civil vinieron a desalojar”, dijo.

Anoche hubo disparos, dijo. “En un momento dado nos asustamos y nos fuimos con mi hijo de cuatro años y hubo algunas personas de un grupo que nos hicieron aferrarnos a las cosas”, dijo.

Mari dice que el gobierno provincial no ha recibido más alternativas de vivienda para dejar la toma de posesión.

Después de realizar un censo – que reveló que más de 1.900 familias vivían allí – la provincia estableció cuidadores en tiendas blancas. “Allí ofrecieron 30.000 pesos para construir un establo si un pariente les prestaba un pedazo de tierra; y luego prometieron que nos darían un pedazo de tierra. Pero no vives por la promesa y vives por la tierra; un pedazo de tierra es un lugar de vida. No esperamos que nos den nada. Vivimos por nuestra changa”, dijo Mari a este periódico.

Operación suspendida

Pocas horas antes del plazo judicial para que los residentes abandonen la tierra por voluntad propia, el Ministro de Seguridad, Sergio Berni, fue nombrado para encabezar una fuerza de 4.000 policías sobre el terreno al amanecer. Sin embargo, esta operación no se llevó a cabo.

El ministro de seguridad provincial había reunido un equipo de especialistas en negociación y un contingente de disuasión dirigido por el grupo Halcón. También cien miembros de la Dirección de Unidades Tácticas de Acción Inmediata (UTOI). Y, si se considera necesario, la operación incluiría, además del cuerpo de motociclistas “amigos”, mil policías de infantería e incluso miembros de la brigada de bomberos.

Más de 500 familias dejaron la propiedad voluntariamente, informaron a la provincia y fueron reasentadas. Pero más de mil grupos familiares permanecerían. No hay nuevas prórrogas a la orden judicial que comenzará el lanzamiento el próximo jueves. La acción de desalojo podría tener lugar en cualquier momento hasta finales de mes, según el Ministerio de Justicia.

LGP